VERANO EN MALLORCA - 1




Su nombre sabe a sueño. Un sueño que invita a vivirlo desde sus playas de arena fina, su mar azul turquesa y profundo, su paisaje de verdes y sienas, sus pueblos de piedra, su gastronomía plena de sabores y olores, su historia como amalgama de civilizaciones.
Esta isla del Mediterráneo tiene algo indefinible, misterioso y encantador que todos aquellos que la conocen sienten como se les va impregnando en la piel y los sentidos. Quizás sea por eso, porque Mallorca es un sueño. Tiene la arrogancia de saberse bella y la humildad del saber que el tiempo todo lo moldea.
Se muestra abierta a todo el que viene, pero sabe guardarse retazos escondidos para aquellos que con más sosiego y calma quieren sumergirse en ella y participar de ella. Porque sabe dar a cada uno lo que necesita y busca.

UN PRIVILEGIO SURGIDO DEL MAR
Desde un norte abrupto y escarpado, cruzado por la Sierra de Tramontana, donde se alza su punto más álgido, los 1.445 metros del Puig Major; hasta un sur, liso y sedoso transformado en arena blanca que se sumerge en un fondo de aguas claras, Mallorca es diversidad en su entorno natural, su gente y su cultura.
La isla mantiene un clima templado, para ello el sol se ha convertido en su mejor aliado y brilla con luz especial más de 300 días al año, media superior a las cinco horas en invierno y más de diez en verano. Esas 2.400 horas de sol anuales permiten que el agua que baña sus costas también mantenga una temperatura que oscila, como media, entre los 11º durante los meses más fríos y los 26º en los más calurosos.
Cinco son sus principales áreas geográficas, cada una con personalidad diferenciada, pero con rasgos comunes, todas ellas tan atractivas como seductoras.
Tramontana, una diagonal en la cornisa norte, desde Andratx hasta Formentor. En ella se encuentran pueblos de montaña tan sugerentes como Valldemosa, Deiá, Banyalbufar o Sóller.
Al pie de la sierra y de camino al llano, Es Raiguer, integrada por once municipios que guardan en su interior el encanto y el carácter de antaño. En el llano, el Pla, tierra de antiguos agricultores y ganaderos, pervive entre sus campos la tradicional arquitectura de sus “possessions” y sus raíces como pueblo.
El Migjorn, el sur, está envuelto en el tono ocre de una tierra de arenisca que posee algunas de las playas más bellas de toda la isla.
En el vértice nororiental, el Llevant, donde el paisaje se muestra como un verdadero juego de la imaginación en el que se conjugan montaña, llanura y playa.
En Mallorca, una tierra antaño codiciada por las más variadas civilizaciones, en la actualidad se dan cita cada año más de siete u ocho millones de personas. Y todas son bien recibidas. Más de 300.000 plazas de alojamiento de distintas categorías, restaurantes, cafeterías, centros de ocio y compras… Porque esta isla no defrauda, tiene siempre algo que ofrecer. Tanto al defensor de “no hacer nada” tumbado al sol, como al amante de la naturaleza que busca conocer la flora y fauna, o para aquél que busca entre las calles y los edificios un pasado de historia y arte. Abierta al mundo.

PALMA, LA CAPITAL
Ubicada en la parte occidental del mar Mediterráneo y al suroeste de la isla de Mallorca, a unos 250 kilómetros al este de la península ibérica. Su término municipal ocupa una extensión de 208,63 kilómetros cuadrados que se extienden entre la Sierra de Na Burguesa y el Prado de Sant Jordi. La ciudad está situada en el centro de la bahía de Palma, a unos trece metros de altura sobre el nivel del mar.
La población de Palma es de unos 421.708 habitantes aproximadamente. Palma de Mallorca es la octava mayor ciudad de España por población y la primera de las Islas Baleares. Fue fundada con el nombre de Palma por el cónsul romano Quinto Cecilio Metelo Baleárico en el año 123 a.C. Se estima que su asentamiento actual corresponde posiblemente con las ruinas romanas que se encuentran bajo su casco histórico. Luego de otras conquistas por parte de los vándalos y por los árabes en el 903, fue finalmente conquistada por el rey Jaime I de Aragón el 31 de diciembre de 1229, convirtiéndose en la próspera Ciutat de Mallorca capital de su propio reino, que decayó tras su incorporación a la Corona de Aragón en 1279. En 1715 entraron en vigor los Decretos de Nueva Planta, recuperando la ciudad su topónimo romano, Palma.
La ciudad sorprende por sus innumerables lugares de interés para visitar, entre otros: los Baños Árabes, uno de los pocos restos conservados de la arquitectura musulmana; La Seu, estandarte de Palma, con el retablo cerámico realizado en la capilla del Santísimo de la Catedral de Palma por el artista mallorquín Miguel Barceló, es sin duda una intervención artística de primer nivel. El castillo de Bellver, singular por su construcción de planta circular; la Lonja (construida entre los años 1426 y 1448), claro exponente del gótico civil catalán o el Palacio Real de la Almudaina y su museo, de origen romano. Además, el barrio gótico, con sus calles serpenteantes, alberga singulares patios en casas señoriales, de los que hay más de sesenta. La Fundación Pilar i Joan Miró, el Casal Solleric y Es Baluard son algunos de los interesantes museos, casas museo o galerías de arte con las que Palma complementa su riqueza patrimonial.
Existen rutas guiadas oficiales en diferentes idiomas que, partiendo del emblemático olivo de la plaza de Cort, proponen diferentes recorridos a pie que durante dos horas muestran diversos aspectos del patrimonio del centro histórico de Palma.
La ciudad de Palma cuenta con cinco playas: Can Pere Antoni, Ciutat Jardí, Cala Estancia, Platja de Palma y Cala Major. El Parque Natural de Cabrera, perteneciente al municipio, cuenta con numerosas calas y una playa de arena en su litoral que aún conserva intacta su maravillosa belleza.
Palma de Mallorca, reconocida y valorada como referente de Europa del turismo de sol y playa, es también un destino turístico ideal para el llamado city break, una ciudad dinámica, alegre, cosmopolita, un destino en definitiva muy atractivo para los 365 días del año y no exclusivamente durante los meses de temporada alta.
La capital mallorquina cuenta con una oferta de calidad, imaginativa y diferenciada. Muestra de ello es la oferta cultural, que cuenta con actividades de carácter internacional que se celebran a lo largo del año, tales como Art Brunch, la conocida Nit de l’Art, Palma Photo, Festival de Música, etc. Además, en Palma se dan cita eventos deportivos tan destacados como la Palma de Mallorca Maratón y la regata de la Copa del Rey de vela, un lujo con el que no cuenta ninguna otra ciudad.

ALCÚDIA : UN DESTINO ATRACTIVO
Situada al nordeste de la isla, forma una península que separa las bahías de Alcúdia y Pollença. Cuenta con una gran extensión costera con playas de fina arena y transparentes aguas, amén de numerosas calas de gran belleza.
Sentirse como en casa, con la comodidad y las ventajas de una atención personalizada, está al alcance del visitante en Alcudia dado que para mejorar la experiencia y satisfacción del turista, fue uno de los primeros municipios de Mallorca que implantó el Sistema Integral de Calidad Turística. Año tras año, se han adherido más entidades: hoteles, restaurantes, empresas de náutica, museos, comercios… todas comprometidas con la calidad turística del municipio y con la mejora continua del establecimiento, proporcionando un servicio adecuado a las necesidades de cada visitante.
Alcúdia es una ciudad que ha logrado mantener el equilibrio entre el desarrollo de servicios turísticos, el cuidado de su impresionante patrimonio histórico-cultural y la conservación de los espacios naturales que la rodean. Es un tesoro en el Mediterráneo del que disfrutan tanto residentes como visitantes.
El concepto de Municipio Eco-turístico (1992) se ha afianzado a lo largo del tiempo y su compromiso de armonizar el progreso con el entorno e impulsar la sostenibilidad de los recursos se mantiene intacto. La mayor parte del territorio son zonas protegidas con una singular flora y fauna autóctona. Su costa, los montes y marismas, hacen que todo el municipio se convierta en una incesante sorpresa natural.
El transcurrir de los siglos y diversas civilizaciones han dejado huella en su territorio, en sus costumbres y en sus habitantes. Uno de los elementos más representativos y mejor conservados es la ciudad medieval donde la muralla mantiene su trazado original. Su encanto invita a recorrerla y conocer los pintorescos rincones que se ocultan tras ella.

ANDRATX : UN ENCLAVE MUY ESPECIAL
Situado en el extremo suroeste de la Sierra de Tramontana, Andratx es uno de los destinos más atractivos gracias a su gran diversidad; sus hermosas playas, su puerto y su amplia oferta gastronómica hacen de este lugar un sitio que no pasa nunca desapercibido.
Tierra y mar. Andratx ofrece una diversidad paisajística del más alto nivel, desde sus impresionantes paisajes de montaña y acogedores valles en el interior, hasta un litoral escarpado y espectacular, con pequeñas calas y playas de arena fina que invitan a un baño refrescante en sus aguas azules y cristalinas.
Son muchas las posibilidades que presenta a la hora de disfrutar de la naturaleza y del deporte. Se pueden descubrir rincones de gran belleza a través de interesantes excursiones a pie y rutas en bicicleta, aprovechar las modernas instalaciones deportivas para la diversión de toda la familia o disfrutar de un día de golf, practicar todo tipo de deportes náuticos o simplemente nadar.
La oferta hotelera y de restauración es de gran calidad y una de las mejores de Mallorca. Hoteles, hostales y agroturismo son las distintas opciones que se pueden elegir en Andratx para pasar unas buenas vacaciones. También son muchos los restaurantes, tanto en la costa como en el interior, donde probar la más variada cocina nacional e internacional, sin olvidar la especialidad de la gastronomía de Andratx: el pescado.
Al margen de las interesantes playas de Cala en Basset, Es Carregador, Sa Platja Gran, Cala Es Conills o Cala Fonoll, existen otros muchos atractivos. Desde Andratx se puede visitar el castillo de Sant Elm, el islote de Sa Dragonera, declarado Parque Natural en 1995 y que fue utilizado a lo largo de su historia por corsarios, piratas y contrabandistas. Es el islote más grande de Mallorca, con una longitud de 4,2 kilómetros. Se encuentra a unos 700 metros de la costa mallorquina y está separado de Sant Elm por el canal des Freu.
La Reserva Natural de la Trapa, recibe este nombre a raíz de la presencia de los monjes trapenses, quienes se establecieron en el valle hacia el año 1810, y es una finca situada en el extremo sudoeste de la Sierra de Tramontana.

ARTÁ : UNA MARAVILLA NATURAL
Todos los mundos caben en un solo mundo. La diversidad en todas sus facetas, es lo que el visitante puede encontrar en éste término municipal de la zona de Levante de la isla. Artá se halla en el centro de esta península que por un lado cierra la bahía de Alcudia y por otro lado mira orgullosa el canal de Menorca.
Marcado por una dilatada historia, cubre su paisaje por los elementos patrimoniales que lo caracterizan (grandes y soberbios talayots, reliquias hidrográficas de la Mallorca musulmana, pequeñas iglesias tardo románicas…) Todo ello diseminado por un territorio buena parte del cual es Parque Natural, en donde se puede caminar por agrestes montañas a través de pinares y encinares, por playas desiertas de fina arena blanca…
La costa de Artá, con veinticinco kilómetros de longitud, conserva todavía su estado natural y ha quedado preservada de las urbanizaciones. Destacan la playa y la formación dunar de Sa Canova, el llano costero de la Colonia de Sant Pere, los altos acantilados del Cap de Ferrutx, refugio de algunas de las especies más raras de la flora y la fauna isleñas, como la Paeonia Cambessedesii, el águila pescadora o el halcón peregrino y, finalmente, toda una serie de calas pequeñas con playas de arena que van desde s’Arenalet d’Albarca hasta Cala Torta.
En Artá resulta interesante realizar una ruta a pie desde la antigua estación del tren al castillo de San Salvador, una visita al Museo Regional, así como al conjunto histórico de San Salvador, la iglesia parroquial de la Transfiguración del Señor, el paseo y puerto deportivo de la Colonia de San Pere y el Parque Natural de Llevant.

CAMPOS : UNO DE LOS MUNICIPIOS MEJOR CONSERVADOS
En el año 1300, el rey Jaime II fundó la villa de Campos, situada al sur de Mallorca y que presume de ser uno de los municipios mejor conservados de la costa mallorquina.
Dispone de bellezas naturales como las playas de Es Trenc, Ses Covetes y Sa Ràpita, y construcciones humanas de un gran atractivo como el Oratorio de San Blas o el antiguo convento del “Minims”.
Gastronómicamente, los hornos de Campos, son conocidos por toda la isla por su pan de payés y las famosas ensaimadas, así como los restaurantes de cocina mallorquina y de autor. Son numerosos los agroturismos de este pueblo, huertos de cultivo reconvertidos en casas o pequeños hoteles rurales con encanto.
Campos cuenta con el único centro termal de Baleares, los Baños de San Juan de la Font Santa con alojamiento y spa. También es destacable y conocido el puerto deportivo de Sa Rápita, el Club Náutico, escala internacional de la zona sur de Mallorca y de la isla de Cabrera.
Como edificios emblemáticos es necesario reconocer el antiguo Oratorio de San Blas, la iglesia de Sant Juliá y la iglesia del Convento y los edificios municipales de la iglesia del antiguo hospital de Campos (auditorio municipal), el Casal de Sant Pere Ignasi (punto de desarrollo local y cultural), el edificio cultural polivalente es “Ca ses monges franciscanes” (archivo, biblioteca, etc.). También se pueden realizar rutas urbanas para observar edificios señoriales y casas particulares del pueblo, especialmente la casa de la Rectoría y el edificio modernista de Cas Sant.
La costa campanera, se extiende desde las rocas de Sa Ràpita hasta la playa de Els Estanys. Las playas más conocidas son: el extenso arenal virgen de Es Trenc, arenal de Sa Rápita, Ses Covetes y la playa del Freu. Todas ellas de arena fina y blanca, y de aguas transparentes de color turquesa.
El Salobrar de Campos. Más de 1500 hectáreas de espacio protegido con gran número y variedad de especies ornitológicas y flora destacada. Comprende la playa de Es Trenc, las dunas posteriores paralelas a la costa, las salinas y tierras de cultivo.

CALVIÁ : DONDE DISFRUTAR DE LA NATURALEZA
El municipio de Calviá, situado en la parte occidental de Mallorca, lo tiene todo para gozar de unas vacaciones inolvidables. Costas escarpadas, impresionantes fondos marinos, islotes vírgenes y playas de aguas transparentes que forman parte de un paisaje que ha nacido y crecido en contacto con el mar.
Y es que Calviá es el único municipio balear que ostenta la Q  de calidad en tres de sus playas: Palmanova, Peguera y Santa Ponça, a las que hay que sumar las banderas azules con las que cada año se distingue a los arenales del municipio e igualmente playas accesibles para aquellas personas con alguna discapacidad física, como es el caso de Palmanova, Son Maties (Magaluf), Santa Ponça o El Toro.
Al indudable atractivo turístico que suponen las playas y la gran cantidad de actividades náuticas y relacionadas con la práctica deportiva en el mar que pueden disfrutar los turistas que visitan Calviá hay que añadir que en estos últimos años el municipio también se ha convertido en un referente para todas aquellas personas amantes del deporte en general y la naturaleza.
Más de un centenar de caminos atraviesan el municipio conectando las sierras y el valle. Adentrarse en las montañas de Calviá y descubrir lugares que siguen conservando todo su encanto, atalayas desde las que observar el Mediterráneo y bosques por los que perderse puede constituir toda una pequeña aventura. En este sentido, la Finca Pública Galatzó, con sus más de catorce millones de metros cuadrados dominados por el Puig de Galatzó (1.026 metros), abre un rincón de infinitas posibilidades a turistas y residentes, como senderismo, rutas a caballo, excursionismo, yacimientos arqueológicos, bicicleta de montaña, etc.
A su patrimonio natural, cultural y de ocio, Calviá añade una prestigiosa infraestructura hotelera y una completa oferta complementaria. Y es que, con sus alrededor de 65.000 plazas hoteleras, Calviá se ha erigido en un destino turístico de referencia en el Mediterráneo.

CAPDEPERA : UNA LOCALIDAD CADA VEZ MÁS IMPORTANTE
Capdepera es un municipio situado en el levante mallorquín con múltiples opciones vacacionales. Cuenta con 4 núcleos de población costeros: Cala Rápita, Cala Mesquida, Font de Sa Cala y Canyamel y un núcleo de población interior: Capdepera.
Aunque existen importantes restos de la época talayótica, tales como el establecimiento de “Claper des Gegants”, su historia comienza en el año 1300, cuando el rey Jaime II ordenó la fundación de la ciudad de Capdepera, que comenzó con la construcción de una iglesia rodeada de un muro, en cuyo interior están las casas de los moradors de la ciudad. Tanto la iglesia y la pared y sus torres se conservan en buen estado y son uno de los históricos más importantes de la isla de Mallorca y, sobre todo en la región de Levante.
Poco a poco el pueblo se fue expandiendo fuera de las murallas y, en el siglo XIX, se estableció como un municipio independiente, específicamente en 1858, cuando de forma definitiva se independizó de los municipios vecinos. Fue cambiando la vida y la economía de la sociedad gabellina. Cala Rajada pasó de ser un pequeño pueblo pesquero a convertirse en una localidad de veraneo cada vez más importante. A mediados del siglo XIX se había construido el faro en uno de los lugares más bellos de la ciudad, desde donde se puede ver todo el valle de Capdepera e, incluso en días claros Menorca. Cala Rajada poco a poco se convirtió en un lugar privilegiado donde se puede pasar el verano. De hecho, a principios del siglo XX algunos de los más ricos propietarios de la zona comenzaron en Cala Rajada y son de aquella época algunas construcciones como: des Carregador, el paseo de Colón o el Palacio de la familia March.
El municipio sorprende al visitante con la agradable sensación de quietud en el tiempo. Durante la época estival la oferta de ocio y entretenimiento se combina con playas limpias y aguas cristalinas.
Hay que destacar las fiestas patronales en los meses de julio y agosto, al lado de la Muestra de la Llampuga, (finales de septiembre, principios de octubre). Una fiesta gastronómica dedicada a este pescado y a sus posibilidades.
Reconocido prestigio también tiene la celebración del mercado medieval en el mes de mayo, ya que tiene lugar en el marco incomparable de un auténtico castillo del siglo XIV que preside el casco viejo del pueblo de Capdepera. En el entorno se puede visitar diferentes restos arqueológicos de la era talayótica o bien conocer la torre de raíces bien conservada árabe de Canyamel, asimismo se puede disfrutar de la observación ornitológica de la zona húmeda del torrente de la misma localidad, sin olvidar las famosas cuevas de Artá…
El contraste entre mar y montaña ofrece como alternativa al bullicio de los meses estivales la posibilidad de gozar de unos paisajes privilegiados que invitan a todo tipo de actividades en plena naturaleza, senderismo, rutas ciclo-turísticas, ecuestres y prácticas deportivas como el golf, tenis, atletismo, salir a navegar, etc.
El ambiente sosegado de un puerto marinero, las playas tranquilas, la fuerza de los bosques del entorno, convierten Cala Rajada, Cala Gat, Capdepera, Canyamel, Cala Mesquida y Font de Sa Cala en un lugar idóneo para visitar y divertirse.

Nuestra ruta por la isla de Mallorca continuará en el próximo número de TIEMPO DE VIAJAR a través de lugares tan interesantes como la Colonia de Sant Jordi, Felanitx, Inca, Llucmajor, Manacor, Muro, Pollença… rincones de singular belleza y con múltiples atractivos. El mes de  septiembre sigue siendo de pleno verano a orillas del Mediterráneo.

(Ver interesante colección gráfica de este reportaje en GALERIA DE FOTOS)


DOMUS TEMPLI



LA RUTA TEMPLARIA EN LA CORONA DE ARAGÓN


La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, también llamada Orden del Temple cuyos miembros son conocidos como Caballeros Templarios, fue una de las más poderosas Órdenes militares cristianas de la Edad Media. Se mantuvo activa durante algo menos de dos siglos, siendo fundada en 1119 por nueve caballeros franceses liderados por Hugo de Payns tras la Primera Cruzada. Su propósito original era proteger las vidas de los cristianos que peregrinaban a Jerusalén tras su conquista. La Orden fue reconocida por el patriarca latino de Jerusalén Garmond de Picquigny, que le impuso como regla la de los canónigos agustinos del Santo Sepulcro.
Aprobada oficialmente por la Iglesia Católica en 1129, durante el Concilio de Troyes (celebrado en la catedral de la misma ciudad), la Orden del Temple creció rápidamente en tamaño y poder. Los Caballeros Templarios tenían como distintivo un manto blanco con una cruz roja dibujada en él. Militarmente, sus miembros se encontraban entre las unidades mejor entrenadas que participaron en las Cruzadas. Los miembros no combatientes de la Orden gestionaron una compleja estructura económica dentro del mundo cristiano. Crearon, incluso, nuevas técnicas financieras que constituyeron una forma primitiva de la moderna entidad bancaria. La Orden, además, edificó una serie de fortificaciones por todo el mar Mediterráneo y Tierra Santa.
El éxito de los Templarios se vincula estrechamente a las Cruzadas. La pérdida de Tierra Santa derivó en la desaparición de los apoyos a la Orden. Además, los rumores generados en torno a la secreta ceremonia de iniciación de sus miembros crearon una gran desconfianza. Felipe IV de Francia, fuertemente endeudado con la Orden y atemorizado por su creciente poder, comenzó a presionar al papa Clemente V con el objeto de que tomara medidas contra sus integrantes. En 1307, un gran número de Templarios fueron apresados, inducidos a confesar bajo tortura y quemados en la hoguera. En 1312, el Papa Clemente V cedió a las presiones de Felipe IV y disolvió la Orden.
Su abrupta erradicación dio lugar a especulaciones y leyendas que han mantenido hasta nuestros días el nombre de los Caballeros Templarios.
Lo cierto es que la Orden del Temple siempre estuvo rodeada de secretos y un cierto misterio y, muy posiblemente, a pesar de los múltiples estudios que se han realizado al respecto, nunca queden desvelados.

LA RUTA DOMUS TEMPLI
La ruta Domus Templi avanza a través de tres territorios y une las ciudades de Monzón (Huesca), Lleida, Miravet (Tarragona), Tortosa (Tarragona) y Peñíscola (Castellón).
Domus Templi (las Casas del Temple) pretende ofrecer al visitante la posibilidad de descubrir la huella templaria en la Corona de Aragón. Se trata de un patrimonio arquitectónico e histórico de gran interés al que, hasta ahora, no se había prestado mucha atención.
La ruta recorre, básicamente, los escenarios de los siglos XI y XII, los territorios donde se fijó la frontera entre el mundo cristiano y el musulmán. Una zona de cruzadas que afectaba sobre todo a las riberas bajas de las cuencas del Cinca, del Segre y del Ebro.
En estos territorios, los Templarios llegaron a articular grandes dominios feudales, que eran administrados desde los principales centros de gestión o desde Encomiendas como las de Monzón, Gardeny, Miravet, Tortosa y Peñíscola.
Castillos, conventos, torres, cortijos, iglesias y conjuntos urbanos, la mayoría de los cuales han llegado hasta nuestros días, están presentes a lo largo de toda la ruta y son el mejor testimonio para descubrir la forma de vida de los Templarios de la Corona de Aragón.
Después de que la Iglesia europea reconociera la nueva Orden en el Concilio de Troyes (1129), contó con el apoyo intelectual del influyente abad cisterciense Bernardo de Claraval. Así, el Papa Inocencio II dotaba a los Templarios de los privilegios necesarios más importantes y, en 1147, Eugenio III les concedía el hábito distintivo con la capa blanca y la cruz roja.
Ya desde el principio fue muy bien acogida en Occidente, donde se alzaron numerosas Encomiendas para administrar los enormes beneficios recibidos. Hasta su disolución, llevada a cabo por Clemente V en 1314, el Temple creó una estructura de casi un millar de castillos, preceptorías y casas subsidiarias, cuyos ejemplos se pueden encontrar todavía en casi todos los países del Occidente cristiano y gran parte de Oriente Medio.
El Temple en la Corona de Aragón se estableció hacia el año 1130. La orden recibió todo tipo de privilegios de los distintos estamentos y de todas partes. La actitud generosa de nuestros soberanos y, sobre todo, la habilidad política de Ramón Berenguer IV, consiguió la vinculación templaria a la conquista cristiana. Participaron en las principales campañas militares de los siglos XII y XIII, que significaron la expansión territorial de la Corona. A cambio, el Temple recibió numerosas donaciones que le permitieron articular grandes dominios feudales. Estos dominios fueron administrados desde imponentes fortalezas, que conformaban las sedes de las principales Encomiendas de la Corona de Aragón.
Cuando, en 1307, el Papa ordenó la detención de los Templarios, aquellas fortalezas opusieron una resistencia tenaz, especialmente Monzón, Miravet y Peñíscola, que fueron tomadas después de un largo asedio.

M O N Z Ó N
Los Templarios recibieron el castillo de Monzón en 1143 y, un poco más tarde, la capilla real de San Juan. El rey Jaime I (1208-1276) fue educado en esta Encomienda bajo la tutela de Guillem de Mont-rodón. Este castillo fue el último bastión de la Orden, resistiendo heroicamente ante las tropas del rey Jaime II.
El conjunto conserva cinco torreones repartidos por el patio de armas. Alrededor de la torre del homenaje (siglos IX-X), que combina en sus muros los cantos rodados y la sillería, se sitúan el templo, el refectorio, los dormitorios y la torre de Jaime I.
El templo, de apariencia defensiva y que, actualmente, alberga un centro de interpretación dedicado a la Orden del Temple, contiene un túnel subterráneo con salida al exterior y con entrada desde el ábside. Las caballerizas, los cuerpos de guardia, el polvorín, las cisternas, los pasillos y las baterías defensivas (siglo XVIII) del cuartel de artillería completan el magnífico recinto muy bien conservado.
En todo Aragón, el Temple alcanzó una gran prosperidad y hegemonía. Tras la muerte de Alfonso el Batallador, que les legó parte de sus dominios, se inició una revuelta en la nobleza para dar continuidad al linaje. Pero los Templarios fueron resarcidos del incumplimiento del testamento del monarca y comenzó un periodo de colaboración de la Orden en la expansión del reino de Aragón.
La huella de los Templarios en la Corona de Aragón alcanza un especial protagonismo en esta ruta Domus Templi.
A pesar de sus ruinas, el castillo de Monzón adquiere el perfil de leyenda que deben tener los muros que forjaron la historia. La fortaleza se yergue en el centro de la ciudad y su iglesia contaba con túneles ahora bloqueados que conectaban con una casa que los Templarios tenían en el pueblo, con el río y una fuente. En los alrededores se encuentra el santuario de Nuestra Señora de la Alegría y los castillos gemelos de Belver y Chalamera.
El castillo de Monzón está declarado como Monumento Nacional.

G A R D E N Y
En el año 1149, un grupo de Caballeros Templarios que participó de forma activa en la cruzada contra la ciudad musulmana de Lleida recibía, en compensación, la colina de Gardeny; y un espacio en el que, hacia el año 1156, se levantaría un nuevo convento, la sede de una nueva Encomienda templaria. Con el tiempo, la Casa de Gardeny llegó a articular un gran patrimonio, que le permitió convertirse en uno de los principales centros de decisión de la Orden en la Corona de Aragón.
Inspirado en modelos de la arquitectura occitana, este convento todavía conserva parte de sus murallas, la torre habitación o donjon de dos plantas, la torre del homenaje adosada que albergaba las dependencias nobles de la casa y la iglesia conventual dedicada a Santa María, que conserva uno de los pocos testimonios en Europa, de pintura mural en edificios templarios.
Su centro de interpretación permite conocer la historia de la Casa Templaria de Gardeny.

M I R A V E T
Ramón Berenguer IV conquistó Miravet en el año 1153. Este territorio se convirtió en el distrito de La Ribera, del que dependían 27 casas y, más tarde, las Encomiendas de Horta y Ascó.
Miravet controlaba el paso fluvial y terrestre hacia el interior. También funcionaba como importante centro administrativo y político.
Los Templarios convirtieron el hisn andalusí en un innovador castillo-convento de estilo románico de transición y fórmulas cistercienses en el que se unen los conceptos militares y conventuales.
El conjunto conserva 14 dependencias ordenadas alrededor de un patio central en tres niveles (portería, aljibe, refectorio, bodega, silos, torre del tesoro, atrio, templo, sala del comendador, etc.). Las murallas se extienden por una peña sobre el río Ebro.
Por debajo queda la antigua alquería musulmana con la Església Vella y, en las afueras, Lo Pas de la Barca y el Raval dels Canterers, donde todavía sigue este oficio tan arraigado en Miravet.

T O R T O S A
La encomienda de Tortosa fue la primera que los Templarios instalaron en las tierras del bajo Ebro una vez conquistada la ciudad, en el año 1148, por Ramón Berenguer IV. La Orden del Temple tuvo en su poder, entre los años 1185 y 1294, el pleno dominio de la ciudad después de incrementar su patrimonio, en gran parte gracias a las donaciones del rey Alfonso II.
Los Templarios impulsaron la urbanización extramuros donde están situados actualmente los barrios de Sant Jaume, Remolins, Santa Clara y el Temple.
El topónimo Temple recuerda la ubicación de los terrenos donde tuvo su sede la Encomienda, construida estratégicamente junto al río, controlando el paso fluvial y la puerta principal de la ciudad.
A pesar de que el castillo de la Suda tiene un origen anterior al Temple, la Orden tuvo importantes obligaciones militares por la relevancia estratégica de la Encomienda, defendida, además, por torres como la del Prior y la de Font de Quinto, en los núcleos de Jesús y Campredó.

PEÑÍSCOLA
El castillo pontificio templario de Peñíscola se encuentra sobre una pequeña y rocosa península rodeada por las aguas del Mediterráneo y provista de un surtidor propio de agua dulce. Fue construido por la Orden del Temple entre 1294 y 1307, siguiendo el modelo de Miravet y manteniendo un efectivo estilo románico cisterciense de transición.
En la actualidad se puede considerar el castillo templario mejor conservado.
El conjunto forma un cuerpo superior flanqueado por cuatro torres y dispone de unas once dependencias (portería, cisterna, prisión, sala de armas, refectorio, cocina, templo, etc.) distribuidas en dos niveles, alrededor de un patio elevado.
Es famoso, además, por haber sido escogido por el Papa Luna como sede papal durante el Cisma de Occidente.
La cristiandad se levantó en armas y los santos batallones formados por la Orden del Temple en diferentes reinos europeos y convocados por el máximo representante de Dios en este mundo, se dirigieron a conquistar Tierra Santa de manos musulmanas, en diferentes cruzadas sucesivas.
El Domus Templi es el máximo exponente de la ruta de la Orden Templaria a lo largo y ancho de la Corona de Aragón, y muy interesante su visita.

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