SAHARA

- 1ª parte -

EL MAYOR DESIERTO DEL PLANETA


Océanos de arena hasta el infinito… El Sahara se extiende desde la costa atlántica de África hasta el Mar Rojo: 5.500 kilómetros de largo por 1.800 de ancho. Este enorme desierto es un lugar misterioso e infinito, un experimento de la arquitectura paisajística en el que se utilizan repetidamente y hasta el límite de sus posibilidades unos pocos diseños básicos de arena, grava y montañas.
Las dunas de arena tienen una regularidad sin precedentes en la naturaleza; las montañas son rigurosamente ásperas; las llanuras de grava son a escala oceánica lisas e inmutables durante días y días. En el desierto abierto el cielo se extiende opresivamente por todo lo ancho del horizonte, mientras que en los cañones excavados en la arenisca apenas resulta visible.
Tal paisaje puede parecer monótono. Pero, sin duda, estas líneas simples y ordenadas poseen una pureza que falta en los lugares convencionalmente bonitos. Aquí, sin ningún manto vegetal que pueda ocultar la evidencia del pasado, la historia del paisaje y las fuerzas que lo elaboraron se muestran con toda su evidencia, y cualquier lagarto, cuervo o acacia no hace más que subrayar las dificultades con que la vida se ha adaptado a estas duras condiciones.
El Sahara es el desierto cálido mayor del mundo, abarca la casi la totalidad de África del Norte, ocupando una extensión casi tan grande como Estados Unidos. Se extiende desde el Mar Rojo, incluyendo partes de la costa mediterránea, hasta el océano Atlántico. Hacia el Sur está delimitado por el Sahel, un cinturón de sabana semiárida tropical que conforma las regiones que cubren el norte del África subsahariana.

UNA EXTENSA GEOGRAFÍA
El Sahara cubre amplias zonas de varios países, entre ellos Marruecos, Argelia, Chad, Egipto, Libia, Malí, Mauritania, Sahara Occidental, Níger y Túnez.
Las formas terrestres del desierto del Sahara han sido progresivamente esculpidas tanto por el viento como por lluvias ocasionales. Este efecto del tiempo y el clima ha dado forma a las dunas de arena y a los campos de dunas o mares de tierra (erg), a los valles de roca (hamada), las planicies de gravilla (reg), los valles secos y los salares (chott). Existen además formas terrestres inusuales como las estructuras de Richat de Mauritania.
Algunas de las dunas de arena de este desierto pueden alcanzar hasta los 200 metros de altura.
El Sahara contiene multitud de montañas profundamente disecadas así como cordilleras montañosas, siendo algunas de ellas volcánicas. Entre estas formaciones montañosas se incluyen las montañas de Air, las Ahaggar, el Atlas sahariano, las Tibesti, el Adrar de los Iforas y las colinas del Mar Rojo. El punto más alto de todo el desierto es el Emi Koussi, un volcán en escudo en el macizo de Tibesti, ubicado en el norte de Chad.
La mayor parte de los ríos y corrientes son estacionales o intermitentes, siendo la única y principal excepción el río Nilo, que cruza el desierto desee su fuente en África central para desembocar en el Mediterráneo. Los acuíferos subterráneos en ocasiones pueden alcanzar la superficie formando oasis, como por ejemplo los de Bahariya, Gardaya, Timimoun, Kufra y Siwa.
La parte central del Shara es hiperárido, con escasa vegetación. Los extremos norte y sur del desierto, junto con sus zonas altas, tienen áreas de pasto y matorrales xerófilos, con árboles y arbustos más altos en los wadis donde la humedad se concentra.
En su límite norte, el Sahara alcanza hasta el mar Mediterráneo en Egipto y en parte de Libia. En la Cirenaica y el Magreb hace frontera con las ecoregiones de bosque y matorral que disponen de un clima mediterráneo caracterizado por una estación de invierno lluviosa.
Hacia el Sur, el Sahara está limitado por el Sahel, un cinturón de sabana tropical seca con una estación de verano lluviosa que se extiende a través del continente africano de esta a oeste.

CLIMA
El clima del Sahara ha sufrido enormes variaciones en el tiempo, oscilando desde estado húmedo hasta seco durante los últimos cientos de miles de años. Esta variabilidad se debe a un ciclo de 41.000 años en el que el eje de la tierra cambia entre 22º y 24,5º. Actualmente nos encontramos en un periodo seco, pero se espera que vuelva a ser verde el Sahara en unos 15.000 años.
En general se considera que en la actualidad tiene uno de los climas más severos del mundo. El frecuente viento norte-este suele provocar tormentas de arena y pequeños tornados. Cuando este viento alcanza el Mediterráneo, se conoce como siroco y suele alcanzar velocidades de huracán en el norte de África y en el sur de Europa. La mitad del Sahara recibe menos de 20 mm. de lluvia al año y el resto recibe anualmente no más de 100 mm.
Las precipitaciones tienen lugar de modo muy poco frecuente, pero cuando ocurren suelen hacerlo torrencialmente, tras largos periodos secos. La frontera sur del Sahara, medida por la cantidad de precipitaciones, ha avanzado y después se ha retirado entre los años 1980 y 1990. Como resultado de la sequía en el Sahel, la frontera sur se desplazó más hacia el sur, al menos 130 kilómetros durante este periodo.
El 18 de febrero de 1979, la nieve cayó sobre numerosos lugares del sur de Argelia, incluyendo una tormenta de nieve de media hora de duración que detuvo el tráfico en Ghardaia, y fue considerada como la primera vez desde  que se tiene constancia. La nieve desapareció en cuestión de horas. Numerosas cordilleras saharianas, no obstante, reciben nieve con más regularidad. Aunque la humedad relativa es baja en los entornos áridos, la humedad absoluta es lo suficientemente elevada para que se condense en las latitudes montañosas altas. En invierno, las temperaturas caen lo suficiente en la cumbre del Tahat para provocar nevadas cada tres años de media. Las montañas Tibesti reciben nieve en sus picos por encima de los 2.500 metros una vez cada siete años de media.

ECOREGIONES
El Sahara comprende diferentes ecoregiones distintivas, que con su variabilidad en términos de temperatura, lluvia, elevación y suelo, albergan distintas comunidades de plantas y animales.
El desierto costero atlántico es una estrecha franja a lo largo de la costa atlántica, donde la niebla generada en el litoral por la fría corriente de las islas Canarias, provee de suficiente humedad para sostener toda una variedad de líquenes, suculentas y matorrales. Cubre 39.900 kilómetros cuadrados en Sahara Occidental y Mauritania.
Las estepas y bosques nord-saharianos se suceden en el norte del desierto, cerca de las regiones de bosque mediterráneo del norte del Magreb y de Cirenaica. Las lluvias de invierno mantienen matorrales y bosques secos que forman un paisaje de transición entre el clima mediterráneo y el auténtico clima hiperárido del Sahara hacia el sur. Cubre 1.675.300 kilómetros cuadrados de Argelia, Egipto, Libia, Mauritania, Marruecos, Túnez y el Sahara Occidental.
La ecoregión del desierto del Sahara cubre la porción hiperárida donde la lluvia es mínima y esporádica. La vegetación es infrecuente, y está formada principalmente por dunas de arena (erg, chech, raoui) y salares. Cubre unos 4.639.900 kilómetros cuadrados de Argelia, Chad, Egipto, Libia, Mali, Mauritania, Níger y Sudán.
La estepa y sabana arbolada del Sahara meridional es una ecoregión que se extiende por una estrecha banda que va del este al oeste entre el Sahara hiperárido y las sabanas del Sahel hacia el sur. Los movimientos de la zona de convergencia intertropical ecuatorial traen lluvias veraniegas durante los meses de julio y agosto que tienen de media entre 100 y 200 mm., pero varían ampliamente de año en año. Estas lluvias mantienen los pastos de hierba en verano, con bosques secos y matorrales que se suceden junto a los cursos de agua estacionales. Esta región se extiende por 1.101.700 kilómetros cuadrados de Argelia, Chad, Mali, Mauritania y Sudán.
En el monte xerófilo del Sahara Occidental, varias tierras altas volcánicas proveen de un entorno más frío y húmedo, que permite la existencia de bosques y zonas de matorral. La región cubre 258.100 kilómetros cuadrados, mayoritariamente en el Tassili n’Ajjer de Argelia, con pequeños enclaves en el Air de Níger, la Meseta de Adrar en Mauritania y el Adrar de los Iforas en Mali y Argelia.
El monte xerófilo del macizo del Tibesti y el monte Uweinat es una ecoregión formada por las tierras altas del Tibesti y el monte Uweinat. Lluvias altas y más regulares, así como temperaturas más templadas permiten la existencia de bosques de palmeras datileras, acacias, myrtus, adelfas, tamariscos y muchas plantas poco frecuentes y endémicas. Esta región cubre 82.200 kilómetros cuadrados en el Tibesti de Chad y Libia, y Jebel Uweinat en la frontera de Egipto, Libia y Sudán.
El Sahara halófita es un área de depresiones salinas estacionalmente inundadas que acoge comunidades de plantas adaptadas a la sal de halófitas.
La halófitas saharianas llegan a cubrir 54.000 kilómetros cuadrados abarcando las depresiones de Qattara y de Siwa en el norte de Egipto, los lagos de sal de Túnez central, el Chott Melghir de Argelia y pequeñas áreas de Argelia, Mauritania y Sahara Occidental.
El Tanezrouft es una de las regiones más duras del planeta y de las más secas del Sahara, con ninguna vegetación y muy escasa vida. Se encuentra a lo largo de las fronteras de Argelia, Níger y Mali, al oeste de las montañas Ahaggar.

FLORA Y FAUNA
Los dromedarios y las cabras son los animales domésticos que se pueden encontrar con mayor frecuencia en el Sahara. Dadas sus cualidades, en especial de resistencia y velocidad, dromedario es el animal favorito de las poblaciones nómadas.
El escorpión amarillo puede medir diez centímetros de largo. Su veneno contiene una importante cantidad de toxinas y es muy peligroso. No obstante, un pinchazo de este escorpión raramente puede matar a un hombre adulto.
Varias especies de zorro viven en este desierto, incluyendo el fenec, el zorro pálido y el zorro de Rüppell. El addax, un gran antílope blanco puede pasar cerca de un año en el desierto sin beber agua. La gacela dorcas también puede pasar largas temporadas sin hidratarse. Otras gacelas notables incluyen a la gacela blanca y la gacela dama.
El guepardo del Sahara vive en Argelia, Togo, Níger, Mali, Benin y Burkina Faso. Quedan menos de 250 ejemplares que son muy precavidos, huyendo de cualquier presencia humana. El guepardo evita el sol desde abril hasta octubre, buscando cobijo en los matorrales y acacias. Son extraordinariamente pálidos y no se parecen demasiado a los que habitan en la sabana africana.
Otros animales de esta zona incluyen varánidos, víboras de las arenas, así como pequeñas poblaciones de perros salvajes y ocasionalmente avestruces. También existen pequeños cocodrilos del desierto en Mauritania y en la meseta de Ennedi de Chad.
En lo que se refiere a la flora, se estima que el Sahara central tiene unas quinientas especies de plantas, una cifra muy baja teniendo en cuenta la inmensa extensión del desierto. Plantas como las acacias, palmeras, suculentas, matorrales espinosos y diferentes pastos se han adaptado a las áridas condiciones, creciendo menos para evitar la pérdida de agua como consecuencia de los fuertes vientos, almacenando agua en sus gruesos tallos para utilizarla en los periodos secos.
La actividad humana afecta con frecuencia el hábitat en áreas donde existe agua permanentemente (oasis) o donde el agua aparece cerca de la superficie. En estos lugares, la presión sobre los recursos naturales puede llegar a ser intensa. Las poblaciones de mamíferos han sufrido esta presencia humana, habiéndose reducido su número como consecuencia de la caza y de otras actividades humanas.

HISTORIA
NUBIOS, EGIPCIOS, FENICIOS Y GRIEGOS
Durante el Neolítico, antes de que la desertización se pusiera en marcha, en torno al año 9.500 a.C., la zona del Sudán central había sido un rico entorno que daba sustento a importantes poblaciones que habitaban zonas ocupadas actualmente por el desierto, como el Wadi el-Qa’ab.
Hacia el quinto milenio a.C. los pueblos que habitaban lo que actualmente se conoce como Nubia, participaron de lleno en la llamada “revolución agrícola”, llevando un estilo de vida sedentario y domesticando plantas y animales. El arte rupestre que se conserva en rocas del Sahara indica la presencia de un culto al ganado similar al que se puede encontrar en Sudán y en otras sociedades africanas actuales dedicadas al pastoreo.
Hacia el año 6.000 a.C. los egipcios predinásticos que habitaban el suroeste de Egipto ya pastoreaban ganado y se dedicaban a la construcción de importantes edificaciones. La subsistencia de los asentamientos organizados y permanentes de Egipto Predinástico de mediados del milenio seis a. C. se centraban predominantemente en el cereal y en la agricultura animal: ganado, cabras, cerdos y ovejas. Los objetos metálicos sustituyeron a los anteriores de piedra. El trabajo y tintura de la piel animal, la cerámica y el tejido eran habituales en esta era. Existen indicaciones de una ocupación temporal o por estaciones de la ciudad de Fayún en el sexto milenio a. C, centrándose las actividades alimentarias en la pesca, la caza y la recolección de alimentos. Algunas puntas de flecha, cuchillos y espátulas de esta era se encuentran aquí con facilidad. Entre los objetos encontrados en enterramientos se encuentran cerámica, joyas, utensilios de labranza y de caza, así como comidas preparadas que incluyen carne seca y fruta. El enterramiento en entornos desérticos parece preceder y promover los ritos egipcios de preservación, enterrándose a los muertos además mirando hacia el oeste.
Hacia el año 3.400 a. C, el Sahara era tan seco como lo es hoy en día, como consecuencia de una reducción en las precipitaciones y un aumento de las temperaturas como consecuencia del cambio en la órbita terrestre, convirtiéndose en una barrera prácticamente impenetrable para los humanos. Solo dispersos asentamientos, normalmente centrados en torno a oasis, se pueden encontrar a partir de entonces. Sin embargo, poco comercio discurría a través del desierto. La única gran excepción era el Valle del Nilo. El Nilo, no obstante, era imposible de cruzar en diferentes cataratas haciendo el comercio y el contacto por barco difícil.
El pueblo de Fenicia, que floreció en torno a 1.200 a. C. - 800 a. C., creó una confederación de reinos a través de todo el Sahara hasta Egipto. Generalmente se asentaban a lo largo de la costa Mediterránea, así como en el Sahara, entre los pueblos de la antigua Libia que son los ancestros de los pueblos que hablan lenguas bereberes en el norte de África y el Sahara actual, incluyendo los tuareg del Sahara central.
El alfabeto fenicio parece haber sido adoptado por los antiguos libios del norte de África, siendo este Tifinagh todavía utilizado por los pastores de camellos que hablan bereber en el Sahara central actual.
En algún momento entre los años 633 y 530 a. C Hannón el Navegante bien estableció o bien reforzó las colonias fenicias del Sahara Occidental, pero cualquier posible resto antiguo ha desaparecido sin dejar prácticamente ningún rastro.
Hacia el año 500 a.C. los griegos llegaron al desierto. Los comerciantes se dispersaron por la costa este del desierto, estableciendo colonias comerciales en la zona del mar Rojo. Los cartagineses exploraron la costa Atlántica del desierto, pero la turbulencia de las aguas y la falta de mercados explican la escasa presencia más hacia el sur del moderno Marruecos. Los estados centralizados, por lo tanto, rodeaban el desierto tanto al norte como al este, si bien el desierto permaneció fuera de su control. Los ataques de los pueblos nómadas bereberes del desierto eran una causa de preocupación constante para los que vivían en los límites del desierto.

                                                                              Continuará

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NUEVA ORLEANS



EL MISSISSIPPI A RITMO DE JAZZ


Louisiana es un estado fascinante, de cultura criolla y cajún, encantadoras ensenadas donde el musgo negro cuelga de frondosos robles y cipreses, y sinuosas carreteras que serpentean hacia las elegantes mansiones de las plantaciones que permanecen en pie desde antes de la guerra civil. Además, por supuesto, Louisiana también es Nueva Orleans, cuna del jazz y centro gastronómico del sur.
A través de todo el estado fluye el Old Man River, el poderoso río Mississippi, que ha configurado la historia de Louisiana y sigue siendo una fuerza vital en la vida del estado. El famoso río en el que llegó a nadar Tom Sawyer, el personaje creado por Mark Twain.
Ubicada al sureste del estado, Nueva Orleans es el principal puerto del río Mississippi y el séptimo mayor del país. Ciudad multicultural, con especial influencia africana, latinoamericana, española y francesa.
El encanto de las gentes de este rincón de los Estados Unidos se refleja tanto en el trato con los visitantes como en sus tradiciones y su música. En Nueva Orleans nació, aunque nadie recuerde ya la fecha exacta, el primer grupo de jazz.
Eventos como el Mardi Gras, Jazz Festival y el Sugar Bowl (tazón de azúcar), mantienen a la ciudad como un especial destino turístico. Aquí nacieron músicos de jazz como Louis Armstrong, Wynton Marsalis y Harry Connick Jr., o el vocalista de Heavy Metal Phil Anselmo. También fue la cuna de escritores famosos como Tennesse Williams, Anne Rice, Sherrilyn Kenyon y John Kennedy Toole.

UNA JOVEN HISTORIA
Nueva Orleans fue fundada en 1717 por colonos franceses dirigidos por Jean Baptiste Lemoyne, señor de Bienville, quien dio al asentamiento el nombre de La Nouvelle-Orleans. El lugar para la fundación de la ciudad, cabecera de la colonia, fue elegido por ser la planicie del delta del río Mississippi, a fin de crear una ruta de comercio con los nativos americanos que fijaban sus tiendas entre el río y el lago Pontchartrain. Nueva Orleans se convirtió en la capital de la Louisiana francesa en 1772.
En 1763, Francia decidió compensar a su aliada España por los servicios que ésta le prestaba frente al común enemigo inglés. Así pues, tras la pérdida temporal de La Habana y Manila a manos de los ingleses, Francia cedió el territorio de Louisiana al Imperio español en cláusula secreta al tratado de París. El primer gobernador llegó en 1766 y se trataba entonces del geógrafo Antonio de Ulloa, quien sufrió el absoluto rechazo de la población, al creer erróneamente que los españoles venían a cambiar sus usos y su lengua; a Ulloa le sucedió Alejandro O’Reilly, bajo cuyo mandato un grupo de colonos franceses, contrarios a las restricciones comerciales de la nueva metrópoli, se rebeló contra el gobierno español. O’Reilly siguiendo órdenes de Madrid, reprimió enérgicamente la revuelta, nada menos que decapitando a los cinco principales sediciosos. Tras este suceso, la tranquilidad fue absoluta a lo largo de todo el periodo español.
El clero y los administradores españoles enviados a la colonia fueron escogidos de entre una clase ilustrada y bilingüe, a fin de congraciarse con una población reacia a la transferida soberanía.
La ciudad sufrió grandes epidemias de fiebre amarilla, malaria y viruela. La última de ellas a principios del siglo XX. España cedió los derechos de uso del puerto a los Estados Unidos, lo que trajo un considerable auge comercial a la ciudad. En 1801, rescindido el pacto borbónico entre Francia y España, Napoleón decidió unilateralmente la retrocesión de la Louisiana a Francia. La noticia sólo se hizo pública en 1803, al mes de saberse, el gozo de los residentes franceses se trocó en consternación, pues también se dieron cuenta de que la inmensa colonia, incluida su hermosa ciudad, era vendida a la joven república norteamericana. En aquella época Nueva Orleans tenía una población de unos 10.000 habitantes.
La naturaleza multicultural de Nueva Orleans es característica principal de la ciudad. Creció rápidamente en el siglo XIX con la influencia de las culturas española, hispano-americana, francesa y norteamericana, así como por la inmigración de colonos franceses y sus esclavos al huir de la revuelta independentista de Haití. Durante la guerra Anglo-Estadounidense en 1812, los británicos intentaron conquistar la ciudad, pero fueron repelidos por las fuerzas lideradas por Andrew Jackson.
La población se duplicó en los años 1830 llegando a tener 102.000 habitantes en 1840, convirtiéndose en la cuarta ciudad de los Estados Unidos y la más grande del sur del país.
Nueva Orleans fue la capital de Louisiana hasta 1849 y entre 1865 y 1880. La importancia de su puerto la convirtió en punto de comercio de los esclavos destinados al sur de Estados Unidos. Al mismo tiempo era la ciudad con mayor número de ciudadanos afro-americanos libres. Durante la Guerra de Secesión fue capturada por las fuerzas de la Unión sin mayor resistencia y no sufrió la destrucción de la guerra del resto del sur del país

GEOGRAFÍA Y CLIMA
Louisiana tiende a ser húmeda la mayor parte del año, con cálidos veranos, inviernos frescos y tibios días y noches que invitan a la tranquilidad. La temperatura sube en verano hasta un promedio de 32ºC y en invierno baja a unos 18ºC.
Casi todo el perfil de Louisiana es bajo, con colinas cubiertas de pinos, en el norte, y llanuras y pantanos aluviales en el sur. El agua es la característica física predominante del estado. Además del Mississippi, los ríos Ouachia y Red siguen su sinuoso curso hacia el sur y una veintena de ensenadas contienen aguas que fluyen con lentitud. Al sur de Nueva Orleans, el Mississippi forma un delta que se ramifica en muchos afluentes antes de llegar al golfo de México.
Siempre se ha tenido en cuenta el riesgo de huracanes, pero dichos riesgos son considerablemente mayores en la actualidad, debido a la erosión de las costas por la interferencia humana. Desde el comienzo del siglo XX se ha estimado que Louisiana ha perdido 5.000 kilómetros cuadrados de las costas (incluyendo muchas de sus islas de barrera), que anteriormente protegía a la ciudad de las marejadas.
Los huracanes constituyen una amenaza grave para la zona y la ciudad está particularmente en riesgo debido a su baja altitud, y debido a que está rodeada de agua por el norte, el este y el sur.
La ciudad cuenta con muchos parques y extensas áreas verdes; el City Park o Parque de la Ciudad es el más famoso y el sexto parque más visitado de todo Estados Unidos. Este parque también es un 50% más grande que el propio Central Park de la ciudad de Nueva York.
Otros parques, entre los más importantes, son el Lafayette Square, Louis Armstrong Park, Jackson Square, Behrman Park, Palmer Park, Duncan Plaza.
Los residentes de habla francesa se clasifican en dos grupos: los criollos, que habitan principalmente en Nueva Orleans, y los cajún que viven en la región. pantanosa. La composición racial y étnica de la ciudad es de un 60,2% de afro-americanos, 33% de blancos y 2,9% de asiáticos. También hay chinos, filipinos, coreanos, etc.

CULTURA
Nueva Orleans es uno de los lugares favoritos del país cuando se busca entretenimiento y buena mesa, y goza de legendaria fama por el jazz y su cocina distintiva.
Históricamente, ha sido la entrada principal a la gran vía fluvial del rio Mississippi que ha dado vida al comercio en el interior del país.
La ciudad también es conocida por su cultura criolla, por la práctica del vudú por parte de algunos de sus residentes negros, aparte de por su música, arquitectura, gastronomía y por sus fiestas.
Muchos visitantes consideran a Nueva Orleáns como una ciudad de esparcimiento y la asocian a la frase Laissez les bontemps rouler, o lo que es igual “Dejad que los buenos momentos duren”.
Uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad es el Museo Histórico del Vudú de Nueva Orleáns.
Una razón más para visitar esta ciudad es el programa Louisiana Tax Free (Luisiana sin impuestos). A los turistas del extranjero les pueden ser reembolsados los impuestos que pagaron por sus compras dentro del estado de Louisiana. Debe guardar los recibos de sus compras, y se los pueden devolver en el aeropuerto antes de marcharse.
En su idiosincrasia, Nueva Orleáns ha adaptado la música de banda militar a los funerales, cuando en el cortejo que acompaña al difunto dicha música se mezcla a himnos religiosos y música triste. Tras ello, los dolientes regresan del cementerio al son del jazz, más alegre. Estos funerales con jazz son una atracción para los visitantes.
En el jazz de Nueva Orleans se detectan influencias de la música antillana, afro-americana, francesa y norteamericana. Son muy evidentes también las influencias latino-caribeñas. Más adelante también nació aquí el llamado Rhythm and blues, de gran influencia en el estilo Rock and roll. Otros estilos de música practicados en la ciudad son la música cajún, zydeco y delta blues.

GASTRONOMÍA, UN CAPÍTULO INTERESANTE
El lugar distinguido que ocupa Nueva Orleans en el mundo gastronómico se debe principalmente a las delicias de la cocina criolla. Esta es una feliz combinación de cocina francesa y española, enriquecida con especias y la sazón de recetas africanas y de los indios choctaw y de las tribus del oeste.
Un plato favorito es el jambalaya, un aromático cocido de arroz con camarones, carne de cangrejo, ostiones, tomate y jamón o salsichas. Otras recetas criollas muy apreciadas son: filete gumbo, tarta de langostinos, la clásica bouillabaise, café brulet, sopa de quimbombó y beignets para el desayuno
Los lunes por la noche generalmente se come arroz con frijoles rojos.

UN PASEO POR LA CIUDAD
Nueva Orleáns tiene muchas atracciones turísticas interesantes. En la arquitectura también se aprecia el estilo colonial. El mayor recuerdo de esta época es el Barrio Francés, French Quarter o Vieux Carré. Es el barrio antiguo de la ciudad y el más típico. Sus casas, casi siempre de dos plantas, en ladrillo español y hierro forjado, llaman mucho la atención. Junto a ellas hay múltiples comercios, pero también infinidad de restaurantes y clubes abiertos durante toda la noche que le dan al barrio el ambiente siempre festivo del que presume Nueva Orleáns.
El centro neurálgico del barrio es Jackson Square, una plaza llena de tiendas. Aquí se encuentra también el Cabildo, que es la antigua sede del gobierno español en la ciudad. Al lado podemos encontrar la Catedral de San Luís, un impresionante templo que ocupa el lugar de dos iglesias desaparecidas.
En los alrededores se pueden ver los Portalba Buildings, unas viviendas coloniales de inspiración parisina. The 1850 House, un museo, y el Presbytère, antiguo Palacio de Justicia. Además, se pueden visitar numerosas tiendas de antigüedades o el French Market, o tomar un café con leche o unas beignets en el Café du Monde.
Al caer la noche es visita obligada la Calle Bourbon, donde se prolonga la música y la fiesta hasta altas horas de la madrugada.
Otro barrio muy conocido es Garden District, repleto de bellas y señoriales mansiones y donde se encuentra el famoso cementerio Lafayette. En Nueva Orleans los cementerios son parte de los recorridos turísticos dada su arquitectura. El más antiguo es el número 1 de Saint Louis, en el que se encuentra la tumba de Marie Laveau, conocida en la ciudad como la Reina del Vudú. Aún hoy en día, numerosas personas se dirigen hasta su tumba para pedirle deseos marcando tres cruces en la piedra o para solicitarle consejo a través de prácticas de vudú. Curiosamente, mucha gente cree que en realidad no está enterrada en este lugar, sino en el cementerio número 2.
Otros lugares de visita son la Universidad, el Aquarium, el Convento de las Ursulinas, la Beauregard-Keyes House, o los numerosos museos, entre los que están el Centro de Arte Contemporáneo, el Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial y la Historic New Orleans Collection.
Quizás la mejor época del año para visitar Nueva Orleáns sea durante el Mardi Gras, el Carnaval, que se celebra igual que en el resto del mundo justo antes de empezar la Cuaresma cristiana pero que, en este caso, está precedido de bailes y desfiles que comienzan el 6 de enero. En este periodo, toda la ciudad se entrega a un frenético clima de excitación, con desfiles de disfraces, festivales, espléndidas fiestas privadas, música y bailes públicos.

LA REGIÓN CAJÚN
Los cajún, acadios que emigraron de la Nova Scotia canadiense a mediados de la década de 1700, se establecieron en el oeste de Louisiana y allí desarrollaron una cultura única. Esta es una región fascinante, de alegre música cajún, bailes y canciones.
El visitante encontrará cultura cajún en Lafayette, New Iberia, St. Martinsville, Opelousas y muchas otras ciudades pequeñas de la comarca, unos 200 kilómetros al oeste de Nueva Orleans. Los cajún celebran sus tradiciones en el Festival Acadio, que se realiza en Lafayette en septiembre.
Nueva Orleáns siempre ha sido una de las ciudades más visitadas de los Estados Unidos, aumentando esta tendencia a lo largo del último cuarto de siglo. Comparándola con otras ciudades norteamericanas, aparte de ser una urbe muy agradable de visitar, es realmente diferente. Puede decirse que en ella los europeos nos sentimos como en casa. Conocida por su liberalismo y como un centro de culturas alternativas dentro de los Estados Unidos, su encanto muy posiblemente se debe a que es una de las poquísimas urbes en la que aún pueden contemplarse mansiones coloniales, en ella es posible callejear y, sobre todo, es lugar ineludible de cita para los amantes del buen jazz.

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TERRITORIO SAMBURU



África es una tierra misteriosa y fascinante en la que se aglutinan los más variados y violentos contrastes, desde la selva húmeda del nordeste del Congo y Rwanda hasta los inhóspitos desiertos del Sahara o el Kalahari, la gran sabana, las áreas pantanosas del Okawango e incluso las cumbres heladas del Kilimanjaro. Todo un abanico geográfico con los climas más extremos que da lugar a una extraordinaria amalgama de fauna y flora, al margen de infinidad de grupos étnicos, ritos y costumbres. Este extraño continente continúa encerrando muchos misterios aún no descifrados, no en balde los nativos siguen efectuando diabólicos pactos para tratar de subsistir, recelando de los hombres blancos y con pavor a sus dioses a los que no ven, pero cuyo poder temen.
Durante siglos, el litoral del este africano ejerció de punto de partida para adentrarse en el interior de la llamada “tierra tenebrosa”. Primero fueron los mercaderes árabes a la caza de esclavos, marfil, sal y copra, para embarcarse en Zanzíbar en ruta hacia Arabia y Europa. Posteriormente, el descubrimiento de las fuentes del Nilo fue uno de los sueños de los grandes exploradores. Hombres como Livingstone, Stanley, Speke, Burton, Grant y tantos otros empezaron a realizar hallazgos sorprendentes en este inmenso territorio. Sin embargo, la verdadera historia comenzó mucho antes, millones de siglos antes…

EN EL CORAZÓN DE KENYA
Ubicado en el Valle del Rift, la Gran Falla Africana, y en un área natural protegida en Kenya de unos 168 kilómetros cuadrados, limitada por el río Ewaso Ng’iro y los montes Koitogor y Ololokwe, se ubica la Reserva Nacional de Samburu, muy cerca de otros parques adyacentes como Buffalo Springs, Laikipia y Shaba.
El nombre de Samburu proviene de la etnia que habita el territorio, muy vinculada directamente con otro pueblo nilótico, los masai.
No obstante su reducida dimensión, el parque comprende diversos hábitats, en altitudes comprendidas entre los 800 msnm (en las proximidades del Ewaso Ng’iro y 1230 msnm (en el monte Koitogor). Incluye floresta ribereña, floresta de palmera dum y acacias, y tres tipos de sabana: arbolada, arbustiva y plana.
La reserva tiene escasas vías de comunicación y poca densidad poblacional, lo que la convierte en muy apta para la vida salvaje.
Dentro del parque se encuentran operando varias estructuras de hospedaje, dedicadas esencialmente al safari fotográfico: el Samburu Lodge, el Samburu Serena Lodge, el Samburu River Lodge y el Larsens Tended Campo.

EL REFUGIO DE LOS MÍTICOS SAMBURU
A los Samburu se les conoce por muchos nombres. Sampur, Burkeneji, Lokop, Chamus, e Ilcamus. En otro tiempo eran conocidos como Loibor Kineji (pueblos de las cabras blancas), pero ellos mismos suelen llamarse a sí mismos como Loikop.
Su idioma es nilótico del grupo Maa, al igual que los masai y con el cual tienen un 87% de similitudes en el léxico y la escritura lingüística.
Se les localiza preferentemente en el distrito Samburu, sur y este del lago Baringo, en el corazón del Valle del Rift. Sus pueblos vecinos son los propios masai, nandi y luo.
La historia del pueblo Samburu está unida hasta épocas muy recientes a la de los masai, compartiendo con éstos prácticamente toda su cultura.
Son fundamentalmente ganaderos, criando ganado vacuno, cabras y ovejas, y más recientemente camellos. La agricultura, que no resulta fácil en una región tan árida, ocupa a una parte muy pequeña de su población, cultivando maíz y algunos vegetales. Las manadas de vacas son más un símbolo de riqueza, teniendo un cierto carácter sagrado, que un bien destinado a su alimentación. De hecho, sólo matan una vaca cuando se encuentran perdidos, han sido robados, para subsistir durante la estación seca o cuando enferman.
Una parte de su tiempo está destinado al aprovisionamiento de determinadas plantas y raíces silvestres que se usan tanto en la alimentación como medicinas.
Las ocho grandes familias patrilineales y los diecisiete pequeños clanes en que se divide el pueblo Samburu viven en pequeños reductos o manyattas de entre cuatro y seis familias. Las viviendas bajas en las que viven y el corral para el ganado está rodeado por un cerco de espinos (mboo). Los muchachos jóvenes cuidan de las cabras y ovejas, mientras los guerreros jóvenes (il-murran) cuidan de los rebaños de vacas.
El poder político de los Samburu está en las manos de los Consejos de los líderes masculinos de cada clan que son quienes toman las decisiones que afectan a la comunidad.
La dieta habitual consiste en una mezcla de leche de vaca con sangre, a la que le añaden algunas raíces y harina. La carne, bien de cabra o de oveja, es más una comida especial que un alimento diario.
Como en otros pueblos vecinos, los muchachos Samburu (ilayeni) son circundados para pasar a la edad del guerrero (il-murran). Estas ceremonias y las correspondientes al paso de un grupo de edad a un estado superior se celebran durante ciertas fases de la luna en cabañas construidas para la ocasión (lorora). Con sus cabezas afeitadas, cada iniciado se sienta sobre una piel de buey, delante de la casa de su madre. Sujetado por dos compañeros que le acompañarán durante toda la ceremonia iniciática, se procede a la circuncisión. Después, toda la comunidad participa en los cantos y bailes.
Durante un tiempo, los muchachos salen a cazar pequeños pájaros para coleccionar sus plumas con las que se adornarán en adelante. Un mes más tarde, el muchacho se habrá convertido en il-murran y se le permitirá ponerse el ocre rojo que los distingue como auténticos guerreros.
Cinco años más tarde el grupo celebrará la ceremonia llamada ilmugit lenkarna y pasarán a un estadio superior, continuando aún considerados como il-murran. En otros seis años, el grupo de edad pasará la ceremonia ilmugit lolaingoni que les permitirá casarse. En esta ocasión la fiesta es más importante e incluirá la matanza de un buey como banquete. A partir de entonces el grupo de edad empezará a participar en las decisiones de la comunidad.
Los Samburu también suelen practicar circuncisión en las muchachas (algo que desde el gobierno se intenta acabar) a la misma edad que los muchachos.
Aunque culturalmente están muy cerca de los masai, no tienen fama de ser un pueblo guerrero agresivo como éstos, sino que valoran el respeto (nkanyit) y la tolerancia hacia los demás.
Existe algún pequeño grupo que es católico, pero la mayoría mantiene su religión tradicional en la que el sacerdote o gran laibon continúa contando con el respeto social.
Por lo general, avanzan en solitario o a lo sumo en reducido grupo, caminan con peculiar arrogancia, sin vacilar, vestidos con ropas llamativas y luciendo infinidad de collares y pinturas en el rostro y extremidades. Su aspecto inspira en principio un cierto temor y, sobre todo, mucho respeto. Al igual que los masai, en territorio Samburu, sus gentes tratan de desenvolverse fieles a sus principios y tradiciones, defendiendo con orgullo su hábitat cada vez más asediado y reducido. Sin duda alguna, parece poco menos que increíble que a estas alturas, cuando estamos en pleno siglo XXI, aún existan sobre la tierra gentes con tan marcadas características ancestrales.

FAUNA SALVAJE
La fauna mayoritaria abarca desde elefantes, búfalos cafre, cebras de Grévy, numerosas especies de gacelas, impalas, antílopes acuáticos, y entre los felinos los más numerosos suelen ser los leones, leopardos y guepardos, al margen de cocodrilos e hipopótamos y una gran cantidad de especies de aves.
Entre los colosos, los rinocerontes no son demasiado frecuentes, aunque los hay, y en ello mucho ha tenido que ver la enorme caza incontrolada que se ha llevado a cabo en los últimos años  y ha movido a los responsables de algunos países a proteger buena parte de su territorio con cuerpos especializados de anti-furtivos y tratando de vigilar, pese a no disponer de muchos medios, las posibles rutas del tráfico de marfil y pieles, las cuales suelen discurrir hacia la República Democrática del Congo (antigua Zaire) y Zambia.
En lo referente a los elefantes cabe una posible excepción y ésta es el área de Manyara (Tanzania), más hacia el sur, donde se asegura que existe la mayor concentración de paquidermos por kilómetro cuadrado que se puede hallar en el continente africano.
De todas formas, pese a que hablar de parques nacionales y citar nombres míticos en la Gran Falla como Serengeti, Manyara, Masai Mara, Tsavo, Amboseli, Virunga, Ngorongoro… Todos ellos más hacia el sur y sudoeste del continente africano, es sinónimo de reservas donde habita una gran mayoría de especies de animales salvajes, en realidad muchas de ellas se encuentran en la actualidad en peligro de extinción. No es una exageración, es una palpable realidad.
En territorio Samburu existe un proyecto para llevar agua a miles de puntos, a través de grandes pozos con los que empiece a mejorar la calidad de vida de las gentes que habitan esta zona tan desprotegida de África.
El mundo del cine y los escritores a través de sus relatos han popularizado la vida y costumbres de los Samburu, de alguna manera hemos irrumpido en su tierra, pero ellos ya se han habituado a la presencia de los blancos. Ahora, una vez vulnerada su primitiva intimidad, en ocasiones acceden a ser fotografiados a cambio de algún dinero, sin embargo, siguen mostrándose reacios en su mayoría al contacto con curiosos y extraños.
El safari incruento de la fotografía ha venido a suplir en las últimas décadas a las cacerías y expediciones de antaño, siendo el principal atractivo para el viajero que se desplaza a este bello rincón del África Oriental.

(Ver interesante colección gráfica de este reportaje en GALERIA DE FOTOS)