AVENTURA EN LA BAHÍA DE HUDSON



TRAS LAS HUELLAS DEL OSO POLAR

Churchill es una pequeña ciudad al norte del estado de Manitoba (Canadá) con apenas un millar de habitantes. Situada al oeste de la bahía de Hudson, es conocida como un privilegiado lugar donde existe la mayor concentración de osos polares en otoño y por los vehículos comerciales especializados para encontrarlos.
Vaya por delante que en aquella latitud del extremo ártico la temperatura puede variar desde los 20ºC en verano hasta los -37ºC en invierno.
En la remota antigüedad, varios pueblos nómadas vivían y cazaban en la región. El pueblo thule se asentó en la zona procedente del oeste alrededor del año 1000 y evolucionó a lo que hoy conocemos como la cultura inuit. Los primeros europeos llegaron a la región en una expedición danesa en 1619, liderada por Jens Punk y en 1717 la Compañía de la Bahía de Hudson construyó el primer asentamiento permanente. La ciudad y el río recibieron el nombre de Churchill como homenaje a John Churchill, duque de Marlborough (antepasado del que posteriormente sería primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill), que fue gobernador de la citada Compañía a finales del siglo XVII.
La principal industria existente hasta principios del siglo XX fue el comercio de pieles, aunque el declive de la misma hizo que la población pasara una época de decadencia hasta que los gobiernos de las provincias del oeste de Canadá decidieron impulsar la creación de un puerto marítimo de carga en la propia bahía de Hudson, para dar salida a sus exportaciones de trigo y un ferrocarril que lo uniera con Winnipeg, capital de la provincia de Manitoba, para lo que Churchill fue la localidad elegida en detrimento de la vecina Port Nelson.
La línea del ferrocarril llegó a Churchill en 1929.
En 1942, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos estableció la base naval de Fort Churchill cinco millas al este de la ciudad que, tras la Segunda Guerra Mundial estuvo operada conjuntamente por Canadá y Estados Unidos hasta mediados de los años 60. Durante la segunda mitad del siglo XX, Churchill fue una base de estudios del clima y armamentísticos.
Fue en la década de los años 80, cuando el turismo comenzó a desarrollarse gracias a la llegada de visitantes para contemplar la fauna local en estado salvaje. Desde entonces, los turistas y aventureros llegan principalmente en los meses de julio y agosto para observar a las ballenas beluga, y en los meses de octubre y noviembre para ver a los osos polares. El turismo ecológico es a día de hoy una de las principales industrias de la localidad. En el año 1999, el sector turístico aportaba al menos el 40% de los ingresos de la economía local.

OBJETIVO : OSOS POLARES
Las autoridades locales de Churchill han denominado oficiosamente a la localidad como capital mundial de los osos polares, ya que durante  los meses de octubre y noviembre estos animales se dirigen hacia la bahía de Hudson una vez que la superficie de sus aguas se congela y pueden salir a cazar su principal alimento; la foca ocelada.
Durante estos meses, resulta muy frecuente ver a los osos polares en las proximidades de Churchill, incluso es habitual que algunos ejemplares se dejen ver por las calles de la localidad, con el lógico riesgo para la integridad física de sus habitantes, ya que son animales carnívoros. Los visitantes y residentes reciben instrucciones sobre cómo comportarse ante la presencia de estos magníficos animales e, incluso los niños de la escuela de la localidad, son aleccionados por sus profesores sobre la materia. Al respecto, nadie suele tomarse este asunto a la ligera. Existe incluso un toque de queda diario a las nueve de la noche, después del cual se recomienda que nadie camine solo.
Pese a lo que puede llegar a suponerse, los osos no se aproximan a Churchill en busca de comida. Lo que sucede es que la ciudad está asentada en el paso natural desde la bahía de Hudson hacia el interior, donde existen zonas de mayor vegetación. Se registran pocos casos de ataques a personas, pero cuando suceden éstos suelen ser mortales.
En las calles de la localidad se colocan también trampas específicas para atrapar a los osos polares que se acercan a las zonas urbanas. Una vez capturados, son trasladados a un centro conocido coloquialmente como “cárcel de osos polares” desde la que son trasladados posteriormente colgados de un helicóptero a zonas despobladas.
Los visitantes que llegan hasta este lugar en la temporada de avistamiento de oso polares pueden contemplarlos en excursiones muy bien organizadas en vehículos especiales conocidos como Thundra Buggy, una especie de monster track estadounidense, que recorre las zonas próximas a la ciudad o incluso pernoctar en el campo en los llamados Thundra Lodge. Existen varias compañías que realizan recorridos por la zona, aunque sólo dos pueden adentrarse en la llamada Área de Manejo de Vida Salvaje de Churchill (CWMA) y una de ellas es Frontiers North Adventures.

EL CLIMA ES UN FACTOR IMPORTANTE
Durante los meses de verano se puede nadar y moverse en kayak junto con las ballenas beluga, en lo que constituye una experiencia realmente apasionante, tanto en la bahía de Hudson como en el río Churchill. Es una época del año para poder observar las aves, realizar paseos en trineo de verano e incluso avistar a los oso polares en la tundra o a lo largo de las rocas costeras. Hay que mantener los ojos bien abiertos para contemplar la fauna restante como el caribú, el zorro rojo y del Ártico, lobos y alces.
Se requiere ir bien equipado ante la variedad de temperaturas, ya que éstas pueden oscilar desde los 25ºC y los 6ºC. Se recomienda una buena chaqueta impermeable, sombrero, gafas de sol, botas de montaña, protector solar y repelente de insectos, así como ir acompañado de una cámara fotográfica (con buenos zoom a ser posible).
Churchill tiene estaciones distintas. Lo primero que hay que hacer es planificar bien el viaje: si el visitante prefiere la observación de aves u otra fauna, o bien ver de cerca de los osos polares, o nadar con las ballenas blancas. Todo ello ayuda a determinar cuándo y cómo debe ir equipado.
En otoño, especialmente entre octubre y noviembre, es la mejor temporada de visualización de los osos, dado que es cuando empiezan a moverse de su hábitat de verano en la tundra al territorio de caza de focas en la bahía de Hudson. Desde finales de noviembre hasta finales de marzo es el momento perfecto para ver las llamadas luces del norte e ir en trineos de perros.
A finales del invierno/primavera, los visitantes pueden aventurarse en el Parque Nacional de Wapusk para observar a las hembras de los osos y sus jóvenes cachorros cuando salen de sus madrigueras.
En invierno, las temperaturas pueden alcanzar fácilmente más de -40ºC. y por lo tanto hay que ir muy bien pertrechados.

CÓMO LLEGAR HASTA CHURCHILL
No hay carreteras en Churchill, por lo que el transporte principal es por aire o ferrocarril.
El servicio aéreo a Churchill está disponible todo el año. Aquí están disponibles las aerolíneas con vuelos especiales, especialmente la Calm Air Internacional. Para los viajes en otoño es preferible reservar viaje con suficiente antelación. Un vuelo desde Winnipeg dura aproximadamente dos horas.
Para los fletes locales en Churchill hay que contactar con Hudson Bay helicópteros.
La Via Rail Canadá sale de la estación desde Winnipeg hasta Churchill todos los domingos y martes por la mañana. El tren llega y sale de Churchill todos los martes, jueves y sábado.
Como no se puede llegar en coche dado que no hay caminos, puede conducirse hasta Thompson y una vez allí volar o bien coger el ferrocarril. Toda la información al respecto se puede encontrar en Thompson.
Descubrir éste rincón de Churchill, junto a la bahía de Hudson, y observar de cerca de los osos polares en su hábitat, resulta, sin lugar a dudas, una aventura apasionante.

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ANDAMAN Y NICOBAR




El archipiélago de las islas Andaman y Nicobar se extiende en aguas de la bahía de Bengala y llama poderosamente la atención por su naturaleza virgen y su ecosistema único, amén de los fondos marinos totalmente transparentes y sus solitarias playas. Un increíble paraíso aún por descubrir.

SIGLOS DE HISTORIA
A finales del siglo XIII el gran viajero Marco Polo ya quedó maravillado de estas islas y habló profusamente de ellas: “No tienen rey ni señor de ninguna clase y sus pobladores son como bestias salvajes… Tanto los hombres como las mujeres van completamente desnudos… No tienen casas, ni ley ni orden…. Son gente muy cruel y se comen con gusto crudos a otros hombres, a todos los que pueden coger, con tal de que no sean de su tribu…”
Las islas fueron tomadas por los maratha en el siglo XVII y el legendario almirante Kanhoji Angre -considerado un corsario por las diferentes metrópolis coloniales-, fue quien atacó las rutas marítimas desde una base en estas islas. El Reino Unido ocupó este archipiélago hasta que fue tomado por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.
Las islas se pusieron con posterioridad bajo la autoridad del Arzi Hukumate Azad Hind (un gobierno provisional para una India libre) de Netaji (Subhas Chandra Bosé), quien las visitó durante la guerra. Más tarde, el general Leganathan, del Ejército Nacional Indio, fue nombrado gobernador de las islas Andaman y Nicobar.
Con la independencia de la India en 1947, pasaron a ser un territorio más del país.
Los británicos utilizaron las islas como prisión para miembros del “Movimiento para la independencia de la India”. Esta forma de encarcelamiento fue llamada kalapani y la prisión de Port Blair fue considerada como la “Siberia de la India británica”.
A finales del año 2004 las costas de este archipiélago fueron devastadas por un tsunami como consecuencia de un maremoto en el océano Índico. Más de 7.000 personas murieron durante el desastre, la mayoría colonos, mientras que la mayor parte de la población aborigen sobrevivió gracias a tradiciones orales transmitidas de una a otra generación, las cuales les advirtieron de abandonar las costas y refugiarse en las montañas cuando se producían este tipo de fenómenos.

SITUACIÓN GEOGRÁFICA
El archipiélago está compuesto por más de doscientas islas, situadas a 950 kilómetros aproximadamente de la desembocadura del río Hoghly (uno de los afluentes del Ganges en el gran delta que forma en la bahía de Bengala), y a unos 195 kilómetros del cabo Negrais en Myanmar, la antigua Birmania, el punto más cercano al continente, y a unos 550 kilómetros del extremo norte de Sumatra. La longitud de la cadena de islas es de 350 kilómetros y su mayor anchura de 51 kilómetros.
Las cinco islas principales del norte se conocen en conjunto como Gran Andaman. Estas son, de norte a sur, Andaman del Norte, Andaman del Medio, Andaman del Sur, Baratang e Isla Rutland.
Estas islas son el único lugar de la India con volcanes activos. La isla de Barren, al noreste de Port Blair, entró en erupción en la década de los noventa, después de permanecer inactivo durante más de doscientos años. En mayo de 2005, probablemente a causa del cambio en las placas tectónicas posterior al maremoto del océano Índico del año 2004, volvió a entrar en erupción.

LOS ABORÍGENES DE ESTE PARAÍSO TROPICAL
Un siglo atrás, los habitantes indígenas de estas islas vivían de la caza, la recolección, la pesca y algo de agricultura. En la actualidad siguen siendo las principales formas de subsistencia de los pueblos jarawa, onge y sentinelese de la parte sur de las islas. Son delgados, de piel oscura, pelo rizado la mayoría y se parecen físicamente a los semang de la península malaya y los aeta de las Filipinas.
En la actualidad, algunos se han mezclado con gentes llegadas del continente indio, especialmente del estado de Tamil Nadu.
Existe una zona que cabe considerar como territorio prohibido, dado que su rechazo a gobiernos y autoridades es poco menos que legendaria y algunas crónicas hablan todavía de su salvajismo y desprecio a cuanto viene del exterior es proverbial. En realidad poco han cambiado las cosas en los últimos siglos, pues algunos exploradores de antaño ya hablaban de su extraño proceder. El reducto habitado por estas gentes primitivas sigue siendo un auténtico misterio, puede que se trate de los únicos seres realmente primitivos del planeta.
Se han llevado a cabo diferentes estudios e identificado a diferentes tipos entre los indígenas de Andaman y Nicobar, poblaciones que han permanecido aisladas desde hace infinidad de años, permaneciendo genéticamente aisladas, aparentemente desde su posible migración inicial desde África. Los jarawa y los sentinelese pertenecen a las tribus más hostiles.
En algunos lugares van totalmente desnudos, viven ajenos al mundo y conservan formas de vida totalmente ancestrales. Creen en los espíritus de los bosques, el mar, la enfermedad y los ancestros, evitando actos que tradicionalmente no les han gustado. Existe la creencia de que su alma viaja a alguna parte después de la muerte, pero no existe ni el cielo ni el infierno, ni tampoco el concepto de resurrección corporal. Tienen mucha fe en los sueños y en las palabras de ciertos sabios que practican de forma embrionaria la magia y la hechicería.
La única diversión, por llamarlo de alguna forma, de estas gentes primitivas es una danza formal que realizan por las noches. Curiosamente, ninguna de estas tribus se aventura en el mar más allá de donde se pueda avistar la costa y no saben orientarse ni por el sol ni por las estrellas. Sus canoas son simplemente troncos vaciados. Existen viejas historias de ataques a Nicobar, pero parece poco probable que se hayan aventurado más allá del horizonte en un mar con habituales tormentas y con bastante oleaje.

PORT BLAIR: UNA PEQUEÑA INDIA
Port Blair es la capital administrativa y, por lo tanto, el lugar de entrada al archipiélago. Está conectada con el continente tanto por mar como por aire.
A pesar de que el vuelo dura dos horas, llegar a Port Blair en barco puede tardar entre tres y cuatro días desde Chennai o Kolkata.
La población oscila alrededor de los cien mil habitantes, un 53% de varones y un 47% de mujeres.
La religión más común es el hinduismo, seguido por el cristianismo y el Islam.
El bengalí es el idioma más hablado de la ciudad, seguido por el hindi y el tamil.
La moneda oficial es la rupia india y las divisas y cheques de viaje sólo se cambian en el State Bank de Port Blair. El pago con tarjetas de crédito se acepta únicamente en los hoteles de alto nivel.
Situada en Andaman del Sur, no son demasiadas las atracciones existentes, ahora bien, lo que sí llama poderosamente la atención es su carácter de territorio virgen. Se permanece en contacto directo con la naturaleza a cada paso.
Interesante visitar el Cellular Jail, penal erigido por los británicos en Port Blair durante la época colonial, en 1906. Este edificio de grandes dimensiones se ha convertido en un museo con galerías de fotografía y arte, aparte de un espectáculo de luz y sonido.
Desde Mount Harriet pueden lograrse algunas de las mejores panorámicas de Andaman. Se trata de la antigua residencia de verano del comisario-jefe británico. Chiriya Tapu es un pequeño pueblo de pescadores rodeado de manglares, excelentes playas y miradores con buenas vistas.
El Parque Nacional Marino Mahatma Gandhi está situado en Wandoor y cubre un área de cerca de trescientos kilómetros cuadrados. Comprende 15 islas naturales, con ensenadas de manglares, selva tropical y barreras coralinas con diferentes tipos de coral. Incluye las islas de Red Skin y Jolly Buoy con sus fantásticas playas.
A destacar dos playas especialmente, Collinpur, con arena blanca y excelente para nadar, y también Corbyn’s Cove Beach, una de las más pintorescas y bellas, a sólo diez kilómetros de Port Blair.

FANTÁSTICAS ISLAS
Neil Island es muy hermosa y aparte de unas buenas playas en Laxmanpur y Bharatpur, tiene zonas de selva y otras con cultivos de colonos bengalíes.
Havelok Island es muy posiblemente la que dispone de mejores playas y formaciones coralinas.
Diglipur, situado en Andaman Norte es un lugar fantástico para realizar trekking y poder gozar de la naturaleza auténticamente virgen. Cinque Island destaca por sus jardines sumergidos de coral y también sus playas, de las mejores de todo el archipiélago.
Lógicamente la infraestructura hotelera no es muy amplia, pero en Port Blair sí existen buenas instalaciones.
Por lo que hace referencia a bucear es una auténtica experiencia en Andaman y Nicobar. En más de una ocasión se ha dicho que en estas latitudes puede conseguirse el mejor submarinismo del mundo. Entre medio centenar de especies distintas de coral y la accidentada topografía marina, resulta fácil observar rayas, peces manta, tortugas, delfines, varias clases de tiburones y todo tipo de peces tropicales.
Muchos hoteles y agencias facilitan equipos de buceo y transporte. La mejor temporada para el buceo es de diciembre a abril. A la hora de recomendar algunos puntos sobresalientes para bucear hay que hacer constar Cinque Island en North Point, Pasaje Island en Fish Rock, Havelok Island en Turtle Bay y The Wall y, por supuesto, en el Parque Nacional Marino Mahatma Gandhi, en Wandoor.
El clima tiene pocas variaciones, la media acostumbra a ser de unos 32ºC y una humedad en torno al 80%. El fuerte calor suele estar suavizado por la brisa marina. La temporada más turística suele ser entre los meses de diciembre y enero. De mayo a octubre y de noviembre a abril es época de monzones con lluvias persistentes.
Como es de suponer, la gastronomía varía entre el pescado de la bahía de Bengala y el marisco. La mayoría de hoteles disponen de recetas internacionales, con especialidades vegetales, tandoor (carnes al horno), pollo y cordero con especias, y los más habituales platos europeos.
A la hora de hacer shopping y dado que no existe una marcada artesanía local, lo más fácil y seguro es dirigirse al Aberdeen Bazar de Port Blair para encontrar las típicas prendas de vestir de algodón, lino y seda, piedras semi-preciosas, perfumes, pañuelos, telas, collares, el clásico té de Darjeeling y Assam y las típicas tallas de madera de gran calidad como en todo el continente indio.
Sólo por contemplar el hermoso paisaje y perderse en semejante universo apacible, natural y virgen, vale la pena desplazarse hasta este rincón perdido en el océano Índico.

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EL TORCAL DE ANTEQUERA



UN PAISAJE EXTRAÑO Y FASCINANTE


Situado en los términos municipales de Antequera y Villanueva de la Concepción, en la provincia de Málaga, se trata de un paraje natural de 1.171 hectáreas. Se lo conoce por las caprichosas formas que los diversos agentes erosivos han ido modelando en sus rocas calizas, constituyendo un destacado ejemplo de impresionante paisaje kárstico.
Este paisaje completamente natural se encuentra concretamente elevado por encima de la ciudad de Antequera y en el arco calizo de las sierras subbéticas, constituyendo una de las mejores y más espectaculares demostraciones de relieve kárstico. Toma su nombre de sus formas más comunes y conocidas, las torcas o dolinas, pequeñas depresiones circulares de fondo plano que se van rellenando con los residuos más resistentes a la actividad erosiva del agua, arcilla de descalificación también denominada terra rossa por su color rojo.
Debido a la rareza y magnificencia de sus extrañas formaciones, el Torcal de Antequera ofrece un paisaje impresionante considerado único en el mundo, hecho que ha servido en innumerables ocasiones de escenario a películas de ciencia ficción, pues en su laberíntica estructura de torcas, pasillos, cuevas y simas (como Toro y Marinaleda), descansos y desfiladeros, cuyo mejor exponente es el Tornillo de El Torcal, es fácil que el caminante se pierda. El aspecto calizo de la composición de su terreno lo hace fácilmente sensible a la erosión por agentes climatológicos, como la lluvia o el viento.

ORÍGENES Y CARACTERÍSTICAS GEOLÓGICAS
Sus orígenes se remontan a la Era Secundaria o Mesozoica, más concretamente al periodo Jurásico. Por aquel entonces la zona constituía un alargado pasillo marítimo que comunicaba, desde el golfo de Cádiz hasta Alicante, los primitivos océano Atlántico y mar Mediterráneo. Durante la Orogenia Alina, en la Era Terciaria o Cenozoica, se produjo el levantamiento de los sedimentos calizos depositados en el fondo de este brazo oceánico, dando lugar a sierras, cuyas cumbres adoptaron, con frecuencia, extrañas formas.
El Torcal está constituido por rocas calizas de tres tipos: colíticas, brechoides y clásticas. Todas ellas tuvieron su origen en el fondo marino durante el periodo Jurásico, hace entre 250 y 150 millones de años.
Los sedimentos acumulados en el fondo del mar se agregaban mediante la acción cementadora de las sales y precipitados de la disolución marina. Luego, estos sedimentos fueron levantados a más de mil metros sobre el nivel del mar por fuerzas tectónicas. Más tarde, una serie de fracturas generaron grietas (diaclasas) y sistemas de fallas que se entrecortan en ángulo recto; la erosión y hundimiento de dichas grietas ha producido lo que llamamos en la actualidad callejones o corredores. A partir de este momento el conjunto quedó sometido a un proceso de erosión característico, el modelado kárstico.
La fractura de la roca por la acción de la cuña que supone el agua que absorbe la roca y se hiela por la acción del frío, junto con la disolución diferencial de las distintas calizas por el efecto ácido del CO2 atmosférico presente en el agua de lluvia, han moldeado multitud de formas en las rocas.
Esta cuña de hielo ha esculpido singularidades rocosas, generando una completa colección de piezas naturales a las que se les pueden atribuir semejanzas con formas de la vida cotidiana: “el tornillo”, “el sombrerillo”, “el adelantado”, “el ataúd”, “los prismáticos”, “el cáliz”, “el dado”, etc. Además, la disolución de las rocas a nivel superficial da lugar a lo que se conoce como lenar o lapiaz, terrenos rocosos donde es difícil el tránsito a pie.

FORMAS SUBTERRÁNEAS
Como todos los macizos calizos, el Torcal de Antequera presenta una enorme riqueza en simas, cuevas y otras formas subterráneas de las cuales se han explorado hasta la fecha algo más de un centenar. Abundan las simas de carácter vertical que alcanzan hasta un máximo de 225 metros de profundidad (Sima de la Unión). Son además populares la Sima Azul (-115 metros), Sima de la Mujer (-90 metros), la del Navazo Verde y la Sima Rasca. Otras de carácter horizontal son de gran importancia histórica como la Cueva del Toro y la de Marinaleda, que albergan interesantes yacimientos prehistóricos. La del Toro conserva evidencias estratigráficas de ocupación como hábitat desde los orígenes del Neolítico, hasta una Edad del Cobre avanzada. En la de Marinaleda, por contra parece más bien que se empleó como enterramiento secundario. El origen de todas estas cavidades se relaciona igualmente con procesos kársticos de disolución y ensanche de las calizas, tanto aéreas como subterráneas, por la acción del agua de lluvia.

AMPLIA RIQUEZA DE FLORA Y FAUNA
Este medio de gran belleza y apariencia inhóspita contiene además de una variada vegetación con algunas especies exclusivas. En su paisaje, encinas, quejigos, serbales o arces, se entremezclan con plantas adaptadas a vivir en las fisuras de las rocas. Es la llamada vegetación rupícola y, el Torcal Bajo, es el lugar idóneo para conocerla.
Las comunidades vegetales de mayor importancia botánica dentro del paraje natural son las rupícolas, adaptadas a las fisuras y grietas de las rocas, con plantas muchas de ellas endémicas. Las especies rupícolas más representativas son Linaria anticaria, Saxifraga biternata, Linaria oblongifolia, Viola Demetria… entre otras muchas.
La arboleda que presenta es la típica de montaña, donde predomina el arce, el sauco, quejigo, majuelo, endrino y encinares de escasa altura, con un sotobosque formado en su mayoría por matorrales como matagallo, tomilla, candilera, yedra común, y muy abundante, helecho, musgo, peonia y lirio.
Uno de los valores más notables de la fauna del Torcal, es la riqueza de aves que soporta, hecho que le ha valido para su declaración como zona de especial protección a las aves. Los buitres leonados suelen ser asiduos del Torcal. Otras aves de interés presentes son a collalba negra y rubia, búho real, mochuelo, cernícalo vulgar, avión roquero, chova piquirroja y numerosas aves de pequeño tamaño.
Entre los reptiles hay presencia de lagarto ocelado, lagartija colilarga e ibérica, culebra de escalera, culebra bastarda y víbora hocicuda, mientras que entre los mamíferos se cuenta con el topillo, zorro, tejón, comadreja, conejo y algunos ejemplares de cabra hispánica.
Junto a esta zona del Torcal Bajo, el mirador de las Ventanillas se asoma al valle del río Campanillas, ofreciendo bellas panorámicas de su paisaje y de la localidad de Villanueva de la Concepción.

INSTALACIONES PARA VISITANTES
A El Torcal se puede acceder en vehículo desde Antequera y Villanueva de la Concepción, encontrándose entre ambas poblaciones. El acceso se halla en el kilómetro 42 de la carretera A-7075. El centro de visitantes Torcal Alto cuenta con un área interpretativa, observatorio astronómico, aseos, tienda y restaurante, con dos aparcamientos, uno a la entrada del Paraje Natural y otro junto al Centro de Visitantes.
Del mismo modo, el Paraje Natural cuenta con tres senderos de uso para visitantes:
RUTA NARANJA o de acceso. Recorrido de 3,5 kilómetros en los dos aparcamientos, el inferior y el superior, permitiendo al visitante acceder al Paraje Natural.
RUTA AMARILLA. Con inicio y fin en el Centro de Visitantes, recorre 3 kilómetros por el Torcal Alto, con tramos panorámicos y otros estrechos, húmedos y ricos en vegetación.
RUTA VERDE. En realidad se trata de un atajo de la Ruta Amarilla, siendo su recorrido total de 1,5 kilómetros. Perfecto para recorrer con niños y tener una primera impresión del Paraje Natural.
El Centro de Visitantes organiza actividades, rutas y visitas fuera de los senderos de uso público.
El Torcal de Antequera está declarado Paraje Natural Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

ANTEQUERA
Esta ciudad malagueña está situada al norte de su provincia y es el centro de la comarca que lleva su nombre.
Se encuentra en un enclave geográfico estratégico por estar situado en el centro de Andalucía, donde confluyen las principales vías que comunican Málaga con Córdoba y Granada con Sevilla, las cuatro mayores ciudades de la comunidad autónoma.
Antequera se encuentra a 45 kilómetros de Málaga y a 115 de Córdoba, con las que está comunicada por tren de alta velocidad y autovías.
Su nombre tiene origen en Anticaria, la antigua denominación romana, luego fue Antaquira en árabe, aunque varios yacimientos repartidos por el término municipal atestiguan que la zona estuvo habitada desde hace más de 6.000 años.
El impresionante espacio natural del Torcal, junto con los dólmenes Menga, Viera y El Romeral, además de la Peña de los Enamorados, conforman el llamado Sitio de los Dólmenes de Antequera.
El clima de esta ciudad es de tipo mediterráneo, si bien, el efecto barrera de la Cordillera Antequerana provoca una tendencia reduciendo la influencia del mar, mientras que la presencia de grandes espacios abiertos al norte, incrementa los flujos de viento de esta dirección. Así, los veranos son largos y calurosos y durante los inviernos las heladas son frecuentes.
Por lo que respecta a su hidrografía, el único río de importancia de Antequera es el Guadalhorce. La red hidrográfica de la vega ha sido muy alterada por obras de canalización para la agricultura y la desecación de zonas endorreicas. Casi todo el municipio pertenece a la cuenca del Guadalhorce, excepto algunas pequeñas zonas del norte que vierten a la cuenca del río Genil, y del sur, que lo hacen a las cuencas de los ríos Campanillas y Guadalmedina.
La población es de alrededor de 42.000 habitantes.

UN RETAZO DE HISTORIA
A partir de la conquista de Granada en 1492 la ciudad de Antequera comenzó a transformarse y a extenderse fuera de las murallas, aumentando su población al calor de sus fértiles tierras y a la ausencia de enemigos. Bajo el dominio castellano, la ciudad siguió siendo un importante centro comercial debido a su ubicación, su floreciente agricultura y a la labor de sus artesanos, que contribuyeron en el crecimiento cultural.
En el año 1500, los Reyes Católicos concedieron licencia a la ciudad para que ésta cediera 700 varas de terreno en las que poder erigir un monasterio bajo la advocación de San Zoilo, por los frailes de la Observancia de San Francisco. Además, los mismos reyes fundaron la Real Colegiata de Santa María la Mayor, que desde aquel momento se convirtió en el referente cultural antequerano.
Pero fue durante los siglos XVI y XVII cuando la ciudad experimentó un mayor crecimiento demográfico, llegando a ser una de las ciudades comerciales más relevantes de Andalucía, debido principalmente a su ubicación como encrucijada de algunas de las principales rutas comerciales.
En el siglo XVIII fue cuando la ciudad alcanzó su mejor momento. Se transformó y numerosas congregaciones religiosas se asentaron en la ciudad y construyeron numerosas casas, capillas e iglesias, hasta convertir Antequera en un auténtico enclave conventual. La nobleza también realizó encargos de nuevos palacios y surgió entonces una importante actividad artística destinada a nutrir, no sólo los numerosos conventos y palacios antequeranos, sino también los de poblaciones vecinas y de otras provincias.
El siglo XIX se caracterizó por la pérdida de población debido a las epidemias y la entrada en escena de una incipiente burguesía que buscó en el sector textil y lanero, alternativas a la agricultura y a los oficios en decadencia. En 1810 la ciudad volvió a ser tomada, esta vez por las tropas francesas, que fueron expulsadas dos años más tarde. El desembarco de la era industrial, hizo que sus productos pudiesen ser comercializados en toda España, siendo muy famosas y valoradas las mantas antequeranas.

UN AMPLIO PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO
Antequera alberga un extenso patrimonio artístico compuesto por más de medio centenar de edificios religiosos y civiles, así como numerosos yacimientos arqueológicos.
Declarada Monumento Nacional, la Real Colegiata de Santa María la Mayor es una obra de transición entre el gótico tardío y el Renacimiento. Fue construida entre 1514 y 1550 y tiene el honor de ser el primer templo que se concibió dentro del estilo renacentista en Andalucía. Destacan sus columnas jónicas y su artesonado mudéjar, así como la bóveda gótico-mudéjar del altar mayor. La fachada de sillería fue construida con piedras procedentes de los restos de Singilia Barba.
La otra Real Colegiata de Antequera, la de San Sebastián, fue construida a partir de 1548, aunque posteriormente sufrió varias alteraciones por lo que en la actualidad presenta una mezcla de estilos; renacentistas y plateresco en la fachada, barroco en la torre campanario y neoclásico en partes del interior.
Los conventos de interés son numerosos. El actual Convento de Madre de Dios de Monteagudo fue levantado entre los años 1747y 1761 sobre un antiguo convento derruido a causa de un incendio. El proyecto correspondió al alarife Cristóbal García, quien consiguió dotar al interior de una sensación de movimiento conjugando superficies cóncavas con bóvedas en casquetes y otros elementos. Su torre está considerada como uno de los ejemplos más bellos del barroco andaluz.
A destacar asimismo los conventos de Belén de principios del siglo XVII, el convento de la Victoria y el de la Encarnación. Del mismo modo cabe poner de relieve los conventos de San Agustín y el de la Trinidad. También del siglo XVII datan el convento de los Remedios, el de Santo Domingo y el de la Magdalena.
Al siglo XVIII pertenecen otros tres conventos: el de San José, el de las Catalinas y el de Santa Eufemia.
Por último cabe destacar el Real Monasterio de San Zoilo, fundado por los Reyes Católicos en 1500.
Por lo que hace referencia a las iglesias sobresalen las de San Pedro, Santa María de Jesús y San Juan Bautista, sin por ello olvidar a la iglesia de Santiago y la del Carmen, amén de una serie de ermitas y capillas, como la de la Virgen del Socorro, también llamada Capilla del Portichuelo.

LA MAJESTUOSA ALCAZABA
Entre la arquitectura civil la Alcazaba de Antequera es el conjunto más destacado de la antigua medina islámica. Ocupa el cerro y tiene planta rectangular y dos torres, de las cuales la mayor es la del Homenaje.
Esta Torre del Homenaje tiene planta angular y está considerada como la de mayor anchura de las musulmanas andaluzas, a excepción de la Calahorra de Gibraltar. Se corona la torre antequerana con un templete-campanario construido en 1582 para colocar la campana y el reloj de la ciudad.
La Torre Blanca, unida a la anterior por un lienzo de murallas reforzado por dos contrafuertes, sorprende por la perfecta ejecución de su fábrica de sillería. Tiene dos plantas sobre la altura del adarve y sus diferentes estancias se cubren con distintos tipos de bóveda de ladrillo. El interior se ilumina con troneras y ventanas en arco de herradura. Dentro de lo que llamamos anillo de medina construido en el siglo XIV para dar cobijo a los musulmanes expulsados por la conquista castellana. Del resto de la cerca amurallada aún se conservan el postigo y la Torre Albarrana de la Estrella, junto a los lienzos de murallas recuperados de la plaza del Carmen y la llamada Puerta del Agua, que en realidad es un portillo junto a otra torre albarrana.
La Torre Torcida, desembarazada en la actualidad de las edificaciones que la ocultaban, era también una torre albarrana cilíndrica a la que le falta el arco de comunicación con la muralla.
Otros edificios civiles notorios son: el Pósito, antiguo almacén de trigo del siglo XVII; el Hospital de San Juan de Dios, construido en la segunda mitad del siglo XVIII y el Palacio Consistorial.
Mención aparte merecen los numerosos ejemplos de arquitectura residencial palaciega que se conservan en la ciudad, tales como el Palacio de los marqueses de la Peña de los Enamorados, del siglo XVI; el Palacio del marqués de Villadarias, el Palacio de Nájera, la Casa de los Colarte, la Casa del conde de Pinofiel… y tantos otros de interesante valor artístico.
Finalmente, hay que dejar constancia de las diversas Puertas Monumentales: el Arco de los Gigantes construido en 1585; la Puerta de Málaga situada en la muralla de la Alcazaba; la Puerta de Estepa, que fue reconstruida en 1998 y la Puerta de Granada erigida en 1748 aunque ha sufrido diversas modificaciones posteriores.
El Torcal de Antequera merece, sin duda, una detenida visita por su extraño y fascinante paisaje natural, y de camino vale la pena aproximarse hasta la ciudad de Antequera, dada su rica y amplia riqueza arquitectónica cargada de siglos de historia.

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